Por Manuel Alejandro Flores
“Queremos sí, que gobierne la ley y no el capricho; que el gobierno haga nuestra felicidad…, no nos guía el espíritu revolucionario, ni innovador, sino el deseo único del bien de la patria”.Agustín de Iturbide
En Tijuana, la independencia nacional pasa cada día más inadvertida. Hablando en lo personal mi fervor patrio ha ido disminuyendo conforme avanzo en edad. Tal vez ha sido la desilusión de los gobiernos nacionales que me han inspirado y después me he sentido defraudado o tal vez es simplemente un estado de la mente y del alma. La cosa es que sí me siento orgulloso de ser mexicano y me gustaría que mi patria respondiera al llamado que tiene en el concierto de las naciones como el espacio de encuentro entre dos culturas que originó nuestra identidad, que es lo propiamente mexicano.
Considero que una parte importante para retomar y fortalecer el amor a la patria es conocer nuestra historia, llena de vaivenes, tragedias y momentos de gloria. Un país independiente que rebasa ya los 200 años construyéndose es parecido a un hombre que alcanza la emancipación del hogar paterno y empieza a valerse por sí mismo. Han sido 200 años complicados pero que deben dejarnos fortalecidos de cara al futuro. Algunas reflexiones que puedo hacer en cuanto a nuestra independencia serían las siguientes:
1. Reivindicar el buen nombre de Agustín de Iturbide como el pensador y hacedor de la independencia nacional es una buena idea. Los liberales, triunfantes a mediados del siglo XIX, borraron la figura del primer emperador mexicano y lo que es más lo pusieron en el lugar de los traidores a México. Nada más falso. Iturbide tuvo la habilidad política de pensar claramente y consumar la independencia por la vía pacífica, sumando las voluntades de realistas y el último bastión insurgente representado por Vicente Guerrero. Entró a la Ciudad de México con el ejército Trigarante en un ambiente altamente celebrativo.
2. Hay dos símbolos fundamentales para nuestra nación: el primero es el de la tilma de Juan Diego, en donde aparece la Virgen de Guadalupe en todo su esplendor. La Guadalupana, unificó e integró a la Nueva España y ha sido la madre amorosa que nos dio patria conforme el proceso de mestizaje fue dándose en estas tierras. El cura Miguel Hidalgo, la tomó por estandarte para movilizar al pueblo en un proceso que él concebía distinto al de la independencia mexicana. Iturbide, recoge los colores verde, blanco y rojo para conformar nuestra bandera, que, aunque ha cambiado con el paso del tiempo, preserva su identidad original para darnos una identidad nacional como mexicanos.
3. Aunque nuestro país está conformado por hombres y mujeres de grandes valores, han sido la corrupción y los intereses de grupos con poder fáctico los ingredientes agrios que no nos han permitido alcanzar a las naciones de mayor desarrollo en el mundo. El siglo XIX fue por demás desastroso para la nueva patria mexicana. Lograr los acuerdos para la conformación de gobierno, que los territorios y estados se sintieran representados, definir, sin saber cómo operar, un esquema presidencial y una batalla intestina entre conservadores y liberales que implicó invasiones, perder más de la mitad del territorio y un segundo imperio incipiente en la persona del emperador Maximiliano son solo algunas de las muchas cosas que generaron fuertes convulsiones en los primeros años del México independiente.
4. Una consideración de mi parte es que la fecha en que deberíamos celebrar el Grito de Independencia es la del 27 o 28 de septiembre de 1821 en que se firma el acta como tal. El 27 por ser la fecha en la que el ejército Trigarante entra a la Ciudad de México y el 28 en que se firma el documento oficial. El principal protagonista de ese momento: Agustín de Iturbide.
5. Claro que el México de 2025 es distinto al de 1821. Estoy seguro de que si Hidalgo, Aldama, Allende, Morelos, Domínguez, Doña Josefa o el mismo Iturbide y Guerrero volvieran a la vida y pudieran pasearse por el país por el que lucharon y murieron se sentirían orgullosos de muchas cosas y les sorprendería la forma en que México ha entrado en esta etapa de tecnología e inteligencia artificial. Verían cristalizados muchos de sus sueños y también con ojos de preocupación los retos que tenemos como patria, pero sin duda, el surco que hicieron y la semilla que sembraron hoy forma un árbol enorme que nos da sombra a la gran mayoría de los que le apostamos a México. Por eso creo que debemos celebrar con toda la energía posible la alegría de ser lo que somos y luchar por ese país que nos merecemos.


































