Por Pedro Gutiérrez
Iniciando el orden al bat
La segunda mitad de la temporada ha comenzado a mostrar una versión muy diferente de dos de los principales referentes ofensivos de los Padres de San Diego. Fernando Tatis Jr. y Jackson Merrill han encontrado un mejor ritmo con el bat y esa mejoría llega en el momento más importante del calendario, cuando cada victoria tiene un peso enorme en la lucha por la postemporada. Después de una primera mitad en la que ambos estuvieron por debajo de las expectativas, su despertar ofensivo representa una de las principales razones para pensar que San Diego puede competir hasta el final. Tatis, incluso, viene de una actuación de cinco hits ante Colorado y recientemente conectó su jonrón número 164 de por vida, colocándose en el segundo lugar histórico de la franquicia.
En el caso de Merrill, la transformación también ha sido evidente. El jardinero, en apenas su tercera temporada en Grandes Ligas, está recuperando el impacto que mostró durante sus primeros años y que llevó a los Padres a depositar tantas expectativas sobre su desarrollo. En agosto está bateando para .344 con un porcentaje de slugging de .615, mientras que su producción después de la pausa del Juego de Estrellas ha sido parte importante del repunte ofensivo de San Diego. Tatis, por su parte, ha encontrado nuevamente el poder y la capacidad para cambiar un partido con un solo swing. La combinación de ambos ofrece algo que los Padres necesitaron durante buena parte de la primera mitad: dos bateadores explosivos y capaces de producir carreras de distintas maneras.
Craig Stammen entiende perfectamente que el éxito de los Padres depende, en buena medida, de que sus principales figuras terminen jugando al nivel que se espera de ellas. “Sí, creo que, primero que nada, creímos en nuestros jugadores. Confiamos en el éxito que han tenido en el pasado y en el trabajo que realizaron de cara a esta temporada. Sabíamos que, tarde o temprano, su talento iba a salir a relucir, y justo ahora estamos viendo parte de ese potencial”. Las palabras del manager resumen la paciencia que tuvo la organización durante los momentos más complicados y, sobre todo, la confianza en que el talento de sus jugadores terminaría imponiéndose. Esa confianza comienza a traducirse en resultados y ha coincidido con un notable repunte colectivo de la ofensiva.
Ahora el desafío será mantenerlo. Los Padres han conseguido colocarse nuevamente en una posición favorable dentro de la carrera por el Wild Card y han ganado 16 de sus últimos 20 juegos, pero todavía queda suficiente calendario como para que cualquier bajón pueda cambiar el panorama. Por eso la producción de Tatis Jr. y Merrill será fundamental durante las próximas semanas. Si ambos mantienen este ritmo y se suman a una ofensiva en la que también puedan responder Manny Machado, Jake Cronenworth y el resto del lineup, San Diego tendrá muchas más posibilidades de sostener la presión hasta septiembre. Los Padres no necesitan que Tatis y Merrill sean simplemente buenos; necesitan que sean protagonistas. Cuando los dos están encendidos, el techo ofensivo de este equipo cambia por completo y, con ello, también aumentan las posibilidades de que San Diego vuelva a jugar en octubre.
Una pequeña trivia
Nombra a los tres lanzadores de los Padres en registrar al menos 44 salvamentos en una temporada.
En el círculo de espera
Este fin de semana los Padres regresan a casa para una estancia de seis juegos, recibiendo a los Mellizos de Minnesota y a los Piratas de Pittsburgh.
La próxima gira llevará a los Padres a Tampa Bay y a Cincinnati.
Y la respuesta es…
Trevor Hoffman (53 en 1998 y 46 en el 2006), Heath Bell (47 en el 2010) y Mark Davis (44 en 1989).
Por esta semana es todo, pero les recuerdo que “cada strike en la vida, los trae más cerca de su próximo cuadrangular”.







































