Por Manuel Alejandro Flores
“…vamos a ir quitando el examen de admisión a preparatoria para que todos entren a la escuela, todos, absolutamente todas y todos…”,Claudia Sheinbaum Pardo
Hace un mes, la presidente de México anunció, en Tlaxcala, la eliminación gradual del examen de admisión para el ingreso a la preparatoria en México. Sumado a esto, señaló que se está trabajando en un sistema de estandarización de los contenidos del bachillerato para que exista mayor equidad entre ellos. La idea del acceso universal a la preparatoria responde a que la Constitución Política de México establece la educación media superior como obligatoria y, en el caso de este gobierno, considera el examen como una barrera para el ingreso universal. Mis comentarios respecto a este asunto son los siguientes:
1. El examen de admisión en las prepas responde esencialmente a un examen diagnóstico y a un esquema de selección. Si bien es cierto que hay prepas de alta demanda en donde aspiran a ingresar más estudiantes de los que hay capacidad de recibir por el número de aulas y tamaña de grupo idóneo, el acceso vía examen proporciona información valiosa a los bachilleratos para saber cómo vienen en conocimientos los estudiantes previo a su ingreso. Eso es un buen punto de partida para el cuerpo académico.
2. Para garantizar el acceso universal a la prepa no es necesario quitar el examen de admisión, esa es una narrativa populachera para justificar el bajo desempeño de quienes se preparan menos para el examen o que les pasa de noche la educación básica. Se debe garantizar la cobertura escolar y los procesos de nivelación de estudiantes con bajo aprovechamiento. No hace falta esperar hasta un examen de admisión para que las secundarias identifiquen a los estudiantes de tercero con bajo aprovechamiento escolar. Allí es donde puede haber una intervención educativa concreta para equilibrar las cosas de cara a la selección de una prepa. Las prepas de sostenimiento público de alta demanda no buscan excluir a nadie, tienen una capacidad instalada y encuentran en la ruta de selección vía resultado de un examen el camino para llenar sus aulas. Es todo.
3. Como de costumbre, parece que a la 4T le molestan los méritos. ir a la prepa es un derecho que hay que ganarse. De entrada debe estar concluida la educación básica como requisito indispensable para el acceso, en segundo lugar debería existir un registro de evaluación de preparatorias en México que le permitan saber a estudiantes y padres de familia cuáles prepas tienen mejores resultados en cuanto a aprovechamiento de estudiantes, calidad de sus docentes y programas de carácter regional, nacional o internacional a los que tienen acceso sus estudiantes. El tema de estandarizar las prepas suena a bajarle el nivel a las que van bien para que todas sean mediocres. Debe existir un camino para que las prepas que lo hacen mejor reciban más apoyo y las que van atrasadas tengan mayor supervisión y acompañamiento de parte de las autoridades responsables del logro educativo. De esta forma los estudiantes que más se esfuerzan en básica y que estudian para su examen de admisión quedan donde eligen, los que no, en caso de haber la suficiente cobertura quedan donde se les designe. Así se garantiza el derecho de todos y todas desde el mérito y no del privilegio.
4. No hay que confundir derecho con mediocridad, ni privilegio con mérito. Los derechos son universales pero como en casi todo lo humano, cada persona debe abrazarlos y exigirlos desde sus méritos. Por el camino de los derechos sin obligación, al rato tendremos personas que no tienen los méritos para acceder a la prepa exigiendo un lugar. Un nuevo problema. Podría agrupar dentro de los privilegiados a quienes tienen la posibilidad de pagar una prepa de sostenimiento privado de alta gama en México y/o en el Extranjero. Privilegio por que, cualquiera que invierte en educación de sostenimiento privado, renuncia a su derecho a un espacio en una escuela pública y paga su educación dos veces; vía impuestos y vía colegiaturas. Ese es privilegio que se gana con el sudor y trabajo de muchos clasemedieros, profesionistas, comerciantes y empresarios. Mérito es elegir la prepa pública que quieres y quedar en ella por tus resultados y esfuerzo. Para quienes no, el Estado debe garantizar que haya espacios y soporte para la continuidad. A esto se le llama pertinencia educativa.



































