Promueven flora y compañerismo a la vez

Tijuana.- En 2005, Daniel Watman inició actividades recreativas junto al bordo en Playas de Tijuana para entablar amistades a través del baile, yoga, poesía, y la siembra de un jardín.

Dos años después, universitarios de San Diego y Tijuana se congregaron cerca del faro en Playas de Tijuana para sembrar el primer jardín en la malla fronteriza, el cual más adelante creció hasta convertirse en el Jardín Binacional de la Amistad.

Ahora coordinador de este proyecto, Daniel Watman, compartió que a la vez que se promueve la flora nativa y se finca un espíritu de compañerismo se lleva el mensaje que ni la amistad ni la naturaleza conocen divisiones políticas.

El jardín tiene una área de 30 metros de largo y 15 de ancho, dividido a la mitad por la frontera y se compone de tres y medio círculos.

Uno de los círculos se llama “jardín de espejo”, ya que cuenta con las mismas plantas nativas en sus dos mitades; el segundo es el jardín de flores amarillas y el último es el jardín de cactus y deseos, donde las personas escriben deseos o mensajes en piedras.

Watman señaló que solo se tienen plantas de la región, como el baccharis pilularis, un arbusto típico de la región, mismo que hace cuatro años trajeron de un huerto para plantarlo; de ser un arbustito ahora mide metro y medio.

Cuentan también con el  isocoma menziessi, o arbusto dorado, por sus flores amarillas; el toyón, que es la planta más grande del jardín; artemisa; saladito, el cual da una mora que se puede comer pero que es amarga, entre otras más.

Puntualizó que al usar flora de la región, el consumo de agua que requieren es mínimo.

“La ventaja de las plantas nativas es que no necesitan agua”, dijo, “el primer año la mayoría sí necesita pero después del año se establecen y solo con el agua de la lluvia. Las plantas desarrollan un sistema de raíz bastante profundo de hasta 10 metros”.

Dijo que este tipo de flora es necesaria en la región, pues se pronostican lluvias torrenciales muy fuertes para dentro de 5 o 7 años y las plantas nativas evitan deslaves o accidentes de ese tipo.

Compartió que la reacción al Jardín Binacional de la Amistad ha sido buena, lo que ha llevado a realizar diversificar sus actividades.

“Muy positivo la verdad, la gente apoya mucho y el gobierno local lo respeta. Por esa popularidad hemos podido hacer muchos talleres, tener estudiantes, voluntarios, y varios programas. El más grande que hicimos fue hace dos años donde unimos esfuerzo con un grupo que se llama Cultiva Ya para enseñar a la gente a cultivar su propia comida y expandimos el parque para incluir huertos”, comentó.

Se hizo un taller para comenzar con el piloto a finales de 2015 donde se construyeron dos huertos, en 2016 se repitió este curso y se pusieron ocho más, con lo que actualmente cuentan con 10 huertos.

“El propósito de la comida es enseñar a la gente que sí puede sembrar su propia comida y proveer algo de comer a la gente en situación de calle. Hay personas que viven en la cañada y debajo del malecón, y ellos pueden venir y tomar lo que haya. Cosechamos todos los domingos para complementar lo que hay”, expresó Watman.

En los alimentos cosechados hay diferentes tipos de lechuga, col, brócoli, tomate, haba, zanahoria, betabel, cebollín, entre otros.

Aunque no es la norma, pero han desaparecido algunas plantas, por lo que contemplan poner algún sistema de protección para los huertos. También buscan instalar un sistema de riego más avanzado para alimentar los huertos de manera más eficiente.

Daniel Watman expresó que siempre se necesitan manos para las labores de jardinería, y con ello preparar las plantas para la primavera.

Para conocer más puede consultar la página de Facebook: Jardín binacional de amistad/Binational Friendship Garden