Por Héctor Fernando Guerrero Rodríguez
La inteligencia artificial (IA) se ha convertido en un catalizador de cambio para las organizaciones modernas. Como todo juguete nuevo promete eficiencia, innovación y ventaja competitiva, pero también presenta desafíos significativos para las áreas de Capital Humano: ¿Cómo navegar estos nuevos desafíos y aprovechar las oportunidades que trae consigo la IA? Porque como en toda herramienta novedosa, por más promisoria que esta parezca, también puede representar una amenaza en algunos aspectos. No podemos olvidar el entusiasmo que hubo con la llegada del internet o las redes sociales y el riesgo que hoy significan si no se gestionan con cuidado.
La IA está transformando cómo las empresas atraen, integran y gestionan talento humano. Herramientas como algoritmos de aprendizaje automático para filtrar currículums o plataformas de formación personalizada basadas en IA ya son parte del día a día en muchas organizaciones. Un estudio de McKinsey señala que el 56% de las empresas a nivel mundial utiliza alguna forma de IA en sus procesos de Recursos Humanos.
La automatización impulsada por este recurso está desplazando ciertas tareas repetitivas, lo cual requiere de nuevas competencias en los empleados. Ya en el 2022 el Foro Económico Mundial afirmaba que para el 2025 el 50% de los trabajadores necesitará recapacitación. Esto obliga a los departamentos de Recursos Humanos a identificar habilidades emergentes y crear estrategias efectivas de upskilling y reskilling. Por lo que el tema de la capacitación es clave, ya que, aunque la IA sea presentada como tecnología objetiva, los algoritmos pueden perpetuar o incluso amplificar sesgos existentes en los datos con los que fueron entrenados. Esto es especialmente preocupante en procesos de reclutamiento y promoción. Investigadores como Cathy O’Neil (“Weapons of Math Destruction”) advierten sobre cómo los algoritmos pueden discriminar inadvertidamente, afectando la diversidad y la equidad en las organizaciones. La gran amenaza es llevar a la IA de ser un auxiliar en la toma de decisiones, a un tomador de decisiones.
Como herramienta puede ser sumamente útil para mejorar la experiencia del empleado, fomentar la inclusión y potenciar el rendimiento. Se pueden anticipar problemas como la rotación de personal, entendiendo con base en datos porqué sucede para tomar decisiones informadas antes de que las situaciones escalen. Incluso puede ayudar en promover valores y comportamientos organizacionales, por ejemplo, analizando patrones de comunicación para detectar y corregir conductas no alineadas con los principios de la empresa.
El enfoque recomendado para las áreas de Capital Humano en este próximo 2025 por iniciar, será adoptar un enfoque estratégico y proactivo. Fomentar una mentalidad de aprendizaje continuo bajo una cultura donde la capacitación y el desarrollo sean pilares fundamentales. Especialmente en habilidades digitales y de pensamiento crítico. Establecer políticas claras para evitar sesgos y garantizar la transparencia en cómo se utilizan las herramientas de IA. Promover el cambio cultural comunicando de manera efectiva cómo se beneficia tanto a la organización como a los empleados. Esto incluye ofrecer formación para que todos, desde los líderes hasta el personal operativo, entiendan y se sientan cómodos trabajando con estas herramientas.
Seguramente se podrán automatizar muchas tareas, pero no se debe sustituir la empatía y el juicio humano, especialmente en decisiones críticas relacionadas con las personas. Los líderes deberán enfocarse en complementar la tecnología con habilidades humanas como la comunicación y el liderazgo inspirador. Ya que como lo afirma un estudio de Accenture en 2023, las organizaciones que lideren con personas, no con tecnología, serán las que -paradójicamente- prosperen en la era de la IA.


































