Por Maru Lozano Carbonell
Cuando perdonas, ¿estás perdonando el error o estás perdonando el patrón de conducta? Es que un error es algo que sucede de manera aislada y que por supuesto se trata de corregir.
No sucede lo mismo con el patrón de conducta que es una serie de actos que se repiten y de pronto ya son parte de la rutina. Puede venir de papás, pareja, hermano, jefe, compañero de trabajo, etc. Suelen ser estas promesas incumplidas, faltas de respeto, control excesivo, indiferencia, etc.
Entonces, cuando un error se repite mucho, es un reflejo de algo mucho más profundo porque los patrones de conducta no surgen así de la nada, son asuntos inconclusos, creencias o costumbres instaladas sin digerir o bien, experiencias obsoletas que la persona que ataca no ha trabajado en terapia.
Los errores deben perdonarse pero los patrones de conducta deben romperse. El psicólogo Skinner dijo que un patrón de conducta tiene que ver con normas específicas que se van adquiriendo mientras estamos aprendiendo, ya sea por lo que observamos del entorno o por lo que experimentamos.
A veces una persona repite un patrón porque es lo que le ha funcionado para sentirse seguro ante las mismas reacciones de la gente, ¡ya se las sabe y le dan seguridad! Aunque a la larga afecta porque no se han podido superar los miedos. Freud dijo que hay dos maneras de repetir patrones: La positiva y la negativa. La positiva va dando fuerza en la vida, pero la negativa va destruyendo.
Definitivamente la personalidad es única y modificable, recapacitemos si nuestro actuar está dándonos espejismos de “bienestar”, aunque pasadas las horas y a solas, sentimos frustración y vacío. Entonces es momento de trabajar en psicoterapia para dejar de reproducir lo mismo.
Cuando caes en el “yo soy así y no voy a cambiar…” esta débil autodefensa regresará como rechazo de la gente. Siente un poquito de culpa y trabaja en ti porque el momento en que te des cuenta que algo está sucediendo, comienza tu transformación y empiezas a fluir.
Empecemos por analizar cuatro tipos de conducta: Las actitudes corporales, los gestos, la acción y el lenguaje. Todo lo que emana de tu ser, esa energía que se comunica antes de hablar es esa actitud corporal. Lo que haces es un reflejo de cómo has omitido la empatía, ese pensar en un “nosotros” tan importante. A la manera que hablas quizá le hace falta ese contacto visual para modular la voz, ese “¿cómo estás?” para anticipar enunciados torpes que puedan lastimar.
Nuestra conducta siempre está regulada por normas de la sociedad y, ¿sabes que toma en cuenta estas normas? ¡El bienestar de todos! El bien común porque definitivamente somos parte de algún grupo. Tan sencillo como ir al supermercado y todos, absolutamente todos, tenemos que hacer fila para llegar a la caja y pagar nuestros productos. Si rompiéramos la regla, seguro nos gritarían y nos harían comportarnos como la mayoría que se forma y espera.
Toca entonces hacer una pausa y reconocer el comportamiento, el efecto y sentimiento que causa, rechaza volver a comportarte de tal manera y piensa en cómo reemplazar esa actitud por algo útil. Darte cuenta hará que poco a poco se reprograme el cerebro.
Cada que hagas algo contesta: ¿Qué necesidades se satisfacen con esta conducta? Humildemente, reflexionar para crecer y positivamente andar.


































