El Himno

Por Maru Lozano

Un 11 de abril pero de 1861, muere el poeta de San Luis Potosí Francisco González Bocanegra.  Resulta que en 1854 gana un concurso literario que convocaba a la composición del Himno Nacional Mexicano, ganándole a poquito más de 20  escritores.

 

González Bocanegra sentía difícil escribir para la Patria porque decía que no era lo mismo que escribir a una mujer.  Pero es precisamente una mujer, Guadalupe González -su novia- quien lo encierra y le pide que salga solo cuando hubiere terminado el Himno para el concurso. Se cuenta que al cabo de cuatro horas lo tuvo listo.

En 1855 se eliminaron varias estrofas que aluden al dictador Santa Anna y al primer emperador Iturbide.

Oraciones tales como: “…olas de sangre empapad…” o “…los cañones horrísonos truenen…” motivan en los alumnos actuales a pensar que nuestro Himno es belicoso.

Se les explica y se les remonta a la historia, al contexto y, si en ese entonces México tenía más de cuarenta años de continuas guerras, pues era imposible que se pensara plasmar otra cosa. Así son los himnos y nuestro poeta lo hizo divinamente.  Sin embargo, hay tres himnos en el mundo que no tienen letra, incluyendo el de España, su Marcha Real.

A principios del 2000, en Rusia con Vladimir Putin se restauró el himno y al encuestar a la gente, al 81% le gustó y se sentían orgullosos pero claro que causó polémica.

Efectivamente los himnos son composiciones musicales emblemáticas de una colectividad, que la identifica y une entre sí a quienes la interpretan.  En lo personal, el Himno a Baja California me encanta, me pone chinita la piel y de verdad me llama la atención que cada lunes en asambleas, causa furor con frases hermosas como: “Su tesoro te ofrendan las minas, su opulenta riqueza los mares, tu campiña, algodón, olivares y maizal y viñedo y trigal”.

Puedo compartir que en nivel secundaria y preparatoria, no falta el alumno que dice que le gustaría entonar un Himno Nacional diferente, muchos quieren que se ensanche el pecho y vibren de emoción al expresar júbilo como mexicanos pero identificándose con su historia actual y no nada más sentir que se mueven las fibras de sus corazones cuando se escucha en una premiación olímpica, por ejemplo.

Este choque de generaciones, de tecnología, de libertad de expresión… hace que seamos sensibles al reconocer que por una parte se vive hoy un México difícil, pero también un México con gente alegre, cálida, unida, productiva, talentosa y ¡qué decir de lo que la naturaleza nos provee!

Siento que en un himno se tiene que respetar la historia aunque las cosas cambien, pero de repente dan ganas de un concurso, ser novia de un poeta, encerrarlo y pedirle que salga cuando logre mezclar raíces con agua nueva y así dar vida en letras que conjuguen la paz.