¿Cerebro secuestrado?

Por Maru Lozano Carbonell

La semana pasada estuve en la presentación virtual del segundo libro de Mari Luz Sánchez García-Arista, española, Doctora en Psicología, Pedagoga y experta en Mediación.

Una verdadera joya el libro “Del Cerebro Hostil al Cerebro Inteligente”, Ed. Reus.  Lo puedes aplicar en la familia, escuela, empresa… Como dice Mari Luz: “A todo el que se deje”. En palabras de la autora, un cerebro hostil es un cerebro enfadado. Está desconectada la parte emocional de la racional y entonces, quien dirigirá nuestro comportamiento es “la amígdala”, imagínate, ella secuestra nuestro cerebro, haciéndolo actuar en modo defensa-ataque y, como está desenchufado, es incapaz de darse cuenta de las consecuencias que pueden darse a raíz de lo que hace.

El cerebro humano ha evolucionado desde la amígdala, el hipocampo, el cerebro límbico a tener una corteza cerebral, sobre todo la prefrontal donde se aloja lo cognitivo, tenemos un cerebro superior, ¡el que nos hace personas! No sólo es inteligente el cerebro evolucionado, sino que, como seres humanos, no hemos perdido nuestra capacidad emocional. Así que, el cerebro inteligente es cuando conectamos lo emocional y lo racional. Siegel es quien acuña el término de cerebro inteligente o integrado, el cerebro ¡trabajando en equipo!

Mari Luz dice que su libro nace de experiencias con sus alumnos y propone claves empezando por un viaje personal hasta lo profesional. Enfatiza que no se puede pasar de un cerebro hostil a uno inteligente sin gestionar las emociones alteradas.  En este libro ella nos enseña los pasos para identificar qué estamos sintiendo, porque ¡ojo! ¡Todo empieza en el cerebro emocional! Es decir, percibo la realidad, la interpreto y mi amígdala genera emociones. El problema es ¿qué vamos a hacer con esas emociones? Aquí es donde Mari Luz se refiere a Goleman, el gran divulgador de la inteligencia emocional que nos dice que tenemos “milisegundos de oportunidad”.

En esta obra que, muy pronto saldrá también digital, nos enseña a desaprender eso que tenemos tan enraizado: Sentir la tensión con el otro, entrando en un modo hostil que implique “poder al otro”, optando mejor por la pregunta inteligente en la gestión de conflictos: “¿Qué puedo hacer?”.

Entonces, identificar qué estás sintiendo, por qué te afecta tanto y conectar con lo racional tomando decisiones para saber qué hacer con esto. Se trata de practicar y practicar porque claro que llevamos una mochila con un fondo muy aprendido a reaccionar desde la tensión que se percibe ejerciendo “poder”. Es que, desde el enfado, pues imaginemos la distorsión y las ganas únicas de justificar nuestro posicionamiento. Eso no es razonar, incluso es grave si buscas apoyo, colonizas e intoxicas la convivencia.

Genial que desde los tres años enseñemos a los niños a identificar sus sentimientos, es que es increíble que de adultos no podemos matizar ni expresar cómo nos sentimos.

Al leer esta magnífica propuesta, aprenderemos claves comunes para gestionar nuestros conflictos. Si me han enseñado a percibir realidades, de ahí las interpreto, genero emociones… bueno, aquí tengo la oportunidad de ir por dos caminos: Activar mi pensamiento deformado o integrar inteligentemente empezando por trabajar desde adentro.

Mari Luz dice que estamos revestidos de lo “jurídico”, pero los conflictos son siempre psicológicos y se mueven en marcos jurídicos. No cerremos acuerdos en falso y abramos el libro, nuestro libro y nuestro corazón.