Por Manuel Alejandro Flores
“Para mí la vida es Cristo y la muerte una ganancia”,
Filipenses 1, 21
Todavía recuerdo como si fuera ayer el día de la llegada del nuevo Arzobispo. Me tocó ser parte del equipo que, el hoy Arzobispo Emérito, Don Rafael Romo Muñoz, dispuso para organizar los momentos en la entrega-recepción de la Arquidiócesis de Tijuana en manos de Don Francisco Moreno Barrón, que venía de ser Obispo de Tlaxcala.
Uno de los eventos de recepción fue en el entonces seminario menor, hoy el Seminario en su totalidad, en donde se organizó una verbena eclesial para recibir a Don Francisco. Nosotros, además de la alegría del recibimiento necesitábamos con urgencia hablar con él, atendiendo a que éramos los organizadores de la Marcha a favor de la familia que se estaba gestando en todo el país en contra de una reforma impulsada por el presidente Enrique Peña Nieto en materia de “matrimonio igualitario” en el código civil en materia federal.
Sin muchos rodeos se dispuso una mesa grande para atender el asunto, esto entre el 11-12 de agosto de 2016. Él tomó posesión el día 11, debió ser al día siguiente. Teniendo su bendición y apoyo, nos pusimos a trabajar con energía para sacar esta enorme marcha multi-sede que se llevaría a cabo el 14 de septiembre de ese mismo año.
Aunque el Sr. Arzobispo no fue organizador, sino un animador e impulsor de la marcha, se presentó a la misma. Camino con algunos de sus sacerdotes, no protagonizó nada, iba a media altura de la misma aplaudiendo y rezando. Como un ciudadano más manifestando su derecho a expresarse. Fue, sin duda, “un baño de fuego” que le costó después denuncias en la Conapred (Consejo Nacional para prevenir la Discriminación) completamente infundadas que buscaban afectarle en lo personal y en lo eclesial. Finalmente lo fortalecieron en su persona y liderazgo, ya que dio testimonio público de sus convicciones conjuntamente con más de 2 millones de mexicanos que salimos ese día a decirle al gobierno que ese no era el camino.
La ley no se aprobó en ese momento histórico. Estoy seguro que este testimonio fiel es hoy su principal garante de “arrebato del cielo” que le asegura la presencia de Dios para la eternidad.
No es solo este bello ejemplo testimonial, también lo conocí en lo humano. Conservo un audio que me envío que no esperaba. Andaba yo en Monterrey, en reuniones de trabajo, cuando de pronto me llega un WhatsApp Audio de parte del Arzobispo. Claro que me salí de lo que estaba haciendo para escucharlo y era una felicitación por el día los “Manueles” en el marco de la Fiesta de Corpus Christi.
Me llamó la atención que se tomará el tiempo de felicitarme en un día en que los sacerdotes andan particularmente ocupados por las celebraciones programadas. Compartí el pan y la sal con él. Después de la Marcha por la Vida y la Paz de cada año y en otras ocasiones comimos juntos. Se divertía con las bromas que hacíamos, especialmente entre mi compadre Ángel Martín del Campo y yo conjuntamente con el Padre Benigno Medrano.
Recuerdo que en una comida llevaba él un recipiente con algo especial que le habían mandado de Tlaxcala. Me explicó cómo debía prepararlo, me calentaron una tortilla de maíz y dentro el guisado que cuidaba celosamente el Sr. Arzobispo, lo probé y me pareció un sabor exquisito que no recordaba donde había probado antes. Eran escamoles tlaxcaltecas, los había probado en otra presentación en la Ciudad de México.
También recuerdo que a cualquier evento que me invitaba siempre me pedía llevar a mi esposa. Siempre preguntaba por mis hijos y conservo una foto muy bonita de toda mi familia con él por allá del 2022. Mis dos últimas reuniones conjuntas estuvieron ligadas a la Dimensión Fe y Compromiso Social con el Padre Echegoyén en la Catedral Metropolitana y claro durante la Marcha por la Vida de este 2025.
Siempre me llamó la atención la forma en que el Sr Arzobispo atendió su enfermedad. Todavía, evidentemente disminuido en la reunión que tuvimos en la catedral después de la Misa de 12 le presenté a un candidato a juez federal que estaba yo apoyando. Se tomó el tiempo de pasarnos algunos contactos importantes y mandar hasta un par de audios para que nos recibieran. Su voz ya sonaba quebrada y débil, pero seguía lúcido y dispuesto.
Los sacerdotes cercanos a mi siempre me comentaron que no sabían de donde sacaba el Arzobispo tanta energía para atender la agenda que llevaba. Sin duda, gracias que el Espíritu Santo le concedió en vida.
Mi admiración por la vida y obra de Don Francisco Moreno Barrón, fue pastor y amigo. Hombre de convicciones profundas e ideas claras. Su legado en la Iglesia es mucho y en Tijuana es grande. Descanse en paz al IV Obispo de Tijuana que, seguro estoy, ya recibió la corona prometida.
Otro Sensible Fallecimiento
También falleció en Mexicali mi amigo y compañero consejero de la COPASE Miguel Ángel Mendoza, quien fuera secretario de educación y bienestar social y un apasionado de la educación en Baja California. Mis condolencias para su familia.



































