Un mundo al revés

Por Jorge Barreto

Zedillo dice que México ya no es un país democrático. Tampoco lo fue con el PRI, pero la calidad y experiencia de sus miembros era mucho mayor a la que tiene en este momento la “minoría rapaz”, manejando el país a su antojo y modificando la Constitución a su conveniencia sin ningún recato legal, aduciendo el apoyo del “pueblo”.

Ahora resulta que la ministra de la SCJN, Loretta Ortiz viene a Tijuana a salpicarnos de su sapiencia hablando de “La reforma judicial. La justicia que el pueblo exige”.

Pregunta: ¿Se le puede creer algo a un ministro de la Corte, gris, que lo único que hizo fue ser instrumento de López Obrador para votar en contra del sentir popular, y ser usada como un voto a favor o en contra de las necedades de Obrador, según se necesitara?
¿No existe dignidad en ese alto puesto en la aplicación de la justicia en México? ¿Un ministro de la SCJN puede ser empleado del Presidente de la República?

¿Y todavía tiene el cinismo de apoyar a lo que antes se oponía? ¿Dónde quedó la dignidad como persona?

El mundo está de cabeza ya que el “presidente” electo de Venezuela tomó posesión del puesto pese a un fraude electoral comprobado por la oposición, el que nunca quiso aclarar.

Apoyado por gorilas del ejército beneficiados con prebendas presidenciales, se consumó esta violación flagrante a la democracia en este país sudamericano.

¿Será por estas acciones la razón, con variaciones de forma pero no de fondo, por las que nos catalogan como países bananeros casi a toda hispano América?

Y aun así, asistió nuestro embajador a la ceremonia de toma de posesión. ¿Qué le pasa a la presidenta?

Pero el contraste está en la elección del presidente del país más fuerte del mundo, con 33 acusaciones de diferentes delitos.
Entre los más graves, que ya borraron, fue la conspiración para tomar el Capitolio en Washington al perder las elecciones con Biden.

Otro que está vigente y fue condenado, fue el tratar de ocultar servicios sexuales, pagados en forma fraudulenta.

Conclusión: el mundo está en un deterioro de ética, respeto a la verdad y la honestidad personal, estamos viviendo una crisis de valores muy seria y a todos niveles, no se pretende el poder para servir sino para servirse.

En México no cantamos malas rancheras, la “minoría rapaz” al servicio todavía de Obrador, según opinión generalizada, acabó con los organismos ciudadanos, impuso una reforma judicial absurda derivada de un conflicto de Obrador con la SCJN y su presidenta, al no tener la docilidad vergonzosa que tenía con Zaldívar, sin que la presidenta en turno moviera un dedo.

Estamos viviendo, “un mundo al revés”.