Por Maru Lozano Carbonell
Slow dating es una perspectiva actual de citas entre dos personas que hace hincapié en tomarse tiempo para construir conexiones significativas antes de avanzar hacia niveles más profundos de intimidad o compromiso. Esta tendencia ha ganado seguidores, sobre todo en respuesta a la naturaleza acelerada de las citas modernas, que a menudo prioriza las evaluaciones rápidas y las interacciones superficiales.
Es común escuchar de padres de hijos grandecitos decir que notan diferente el de las relaciones porque las citas lentas animan a los chicos a tomarse su tiempo, permitiendo que las relaciones se desarrollen gradualmente a lo largo de semanas o incluso meses. Este proceso implica conocerse a través de largas conversaciones y experiencias compartidas, en lugar de precipitarse hacia la intimidad física o el compromiso.
Es difícil que una pareja se quiera comprometer, ceder, compartir, incluso sacrificar parte de la vida personal y profesional así nada más.
Ahora, las parejas en las citas lentas dan prioridad a la evaluación de la compatibilidad y a la comprensión de los valores y expectativas de la otra persona. Este enfoque reflexivo ayuda a tomar decisiones informadas sobre si seguir adelante con la relación.
Al pasar más tiempo juntos y comunicarse abiertamente, las citas lentas fomentan la confianza entre ellos. Esta base es crucial para las relaciones a largo plazo, ya que permite a las personas conocer las peculiaridades y hábitos del otro sin la presión de un compromiso inmediato. Tienden a viajar juntos y así saber de primera mano cómo es y cómo reacciona.
Mi hija duró como cinco años con su novio, vivieron juntos un año y después de eso decidieron tener bebé. ¡Les ha funcionado de maravilla! ¡Se entienden perfectamente y es su verdadero deseo estar juntos!
Sabemos que “a fuerza ni los zapatos entran” ¿verdad? Uno de los beneficios significativos de las citas lentas es la ausencia de presión para cumplir ciertos hitos rápidamente. Las personas pueden expresar sus sentimientos e intenciones sin la ansiedad que suele acompañar a los formatos de citas tradicionales. A veces no son los jóvenes los que tienen prisa, sin embargo, la familia y esas creencias con tradiciones culturales dan cierta presión que, hoy por hoy, no aplica en absoluto.
El ritmo lento permite un ambiente más relajado en el que se minimizan las expectativas poco realistas. Esto puede dar lugar a menos malentendidos y conflictos, ya que es más probable que ambas partes se comuniquen abiertamente sobre sus sentimientos e intenciones.
El auge de las citas lentas puede atribuirse a diversos factores, entre ellos el impacto de la pandemia pasada, que llevó a muchas personas a replantearse sus estrategias de citas. Con las restricciones impuestas a los encuentros en persona, muchos empezaron a invertir más tiempo en interacciones virtuales, lo que condujo a un deseo de establecer conexiones más profundas antes de pasar a los encuentros cara a cara. Además, a medida que las personas reflexionan sobre sus objetivos sentimentales, muchas optan por experiencias de citas más intencionadas y satisfactorias en lugar de participar en encuentros casuales.
Las citas lentas representan un cambio hacia procesos de construcción de relaciones más reflexivos y deliberados, que permiten a las personas conectar a un nivel más profundo antes de asumir compromisos fuertes. ¿Coincides en que las relaciones de amor deben ser cultivadas de manera cuidadosa y pausada?


































