Los Ángeles.- La nueva era de los Los Angeles Chargers oficialmente inició cuando Roger Goodell, comisionado de la NFL anunció que el equipo que jugó en San Diego por 56 temporadas, reclutó a Mike Williams.
Williams es un receptor que procede del último equipo que ganó el campeonato nacional de futbol americano colegial, los Tigres de Clemson, y ante el hecho que la escuadra tomó al mejor jugador disponible acorde a sus necesidades, se inclinaron por el espigado jugador que se convierte en la nueva arma de Philip Rivers, pasador.
Se trata de un jugador de mucha estatura -6 pies con 4 pulgadas- lo que habla que está destinado a convertirse en la primera opción de pase dado el hecho que Keenan Allen, seleccionado en la tercer ronda del reclutamiento de jugadores colegiales hace cinco años, considera que la presencia de Williams le ayudará a él mismo como receptor.
El nuevo ala abierto, además del anillo que lo valida como monarca nacional del deporte de las tacleadas del deporte universitario, terminó el año pasado con una ganancia de 1,361 yardas y 11 visitas a la zona prometida. De por vida con el equipo naranja terminó con 2,727 yardas y 21 viajes a zona de anotación.
En el campeonato nacional colaboró con una anotación, 94 yardas en 8 recepciones, en un encuentro en el que literalmente dejaron tendidos a la Marea Púrpura de la Universidad de Alabama.
Fue considerado por muchos analistas como el indicado para haber sido el primer jugador seleccionado del draft 2017 y dadas su características formará parte de un equipo de receptores de peligro como Tyrell Williams, Travis Benjamin, Antonio Gates y corriendo la bola Melvin Gordon, si es que se mantienen sanos.





































