Por Maru Lozano Carbonell
Iniciando vacaciones con los hijos. Sean chiquitos o grandes, ahí los tendremos muchas semanas pero, ¿qué pasa con los reprobados? Posiblemente los tenemos en el castigo total, trabaje y trabaje en casa, quizá viendo como el resto de la familia goza de los divinos placeres mientras está solo. ¿Funciona esta táctica?
Antes que nada, relajémonos. Posiblemente nuestro hijo sea un dolor de cabeza, pero su motor sentimental está más frágil que nunca y es precisamente ese mecanismo el que hay que reforzar para que todo lo demás fluya correctamente.
¿Qué significa reprobar? Es no ser lo suficientemente bueno para algo, incompetente para lo que se calificó. Nuestro hijo no es malo para todo, simplemente necesita atención especial.
Primero que nada habría que averiguar qué motivos y bases se tuvieron para calificarlo así y aunque nos duela, ya sabemos desde un principio si nuestro hijo va mal, entonces ¿por qué esperar hasta este momento para reprender?
Tiremos de una vez por todas ese esquema y pongamos real atención a nuestro hijo. Primero, hay que ver si la escuela es adecuada y valorar si necesita otra oportunidad o un respiro en otro lugar, con otra gente pero sin dejarle cargar ese costal del pasado.
Habrá que empezar otra vez y listo. No necesitas amenazar, ellos saben perfectamente que no son aceptados si no hacen el esfuerzo por mejorar, así que ponle límites no barrotes.
Por ejemplo, si está en primaria, yo no sugiero castigar en vacaciones, simplemente ponerle un tutor para que repase una hora diaria o bien, que se meta solito a https://es.khanacademy.org/ es gratis. Cada día puede hacer lecciones donde le explican con videos los temas de acuerdo a su grado, hay desde preescolar hasta universidad. ¡Se nivelará perfectamente!
Si es secundaria, el límite sería “no pantallas, no video-juegos ni teléfono”, desconéctalo hasta no acabar con las tareas de cada día. Pero que este esquema sea para siempre, no mientras aprueba; simplemente, que sienta que para acceder a todo lo que le gusta necesita haber terminado sus deberes.
Si es preparatoria, lo mismo que el anterior pero sin salidas los fines de semana ni carro si es que lo tienen, hasta nuevas calificaciones.
Realmente necesitamos ser muy firmes durante diez meses, que siempre fuera así. No es necesario agregar adjetivos altisonantes, ni dichos como: “eres un flojo, ¿qué piensas llegar a ser de grande? Te pareces a… ¿no puedes hacer algo bien?…”.
Nuestro hijo puede decir muchas mentiras, es conveniente hablar con los directivos para saber lo que pasa y que nuestro hijo sepa que estamos en contacto con los maestros para que no nos agarren en curva y tengan más cuidado con sus cuentos, mismos que los papás siempre creemos. Normalmente reprueban por flojos, por no trabajar en clase o por no entregar tareas.
Si diez meses no hicimos algo bueno por ellos, ¿por qué ahora en vacaciones los arrinconamos? ¡En cuanto vuelvan a la escuela rebotarán como liga que de tanto estirar desorbitará sin control!
A los hijos les da mucha seguridad saber que sus padres están sobre ellos constantemente, aunque hagan caras, sienten que a alguien les importa. Monitorea de cerca desde el siguiente ciclo escolar y marca las reglas con “hechos” todos los días, ¡verás que buen resultado se obtiene!



































