Por Maru Lozano Carbonell
Hablando de los secretos, sin duda son un peso psicológico y por eso es tan difícil guardarlos. Puede representar un gran reto por varias razones ya que pueden ser una carga que alborota y preocupa nuestros pensamientos, afectando negativamente a nuestro bienestar. ¡Es que a veces salen como galgos en carreras!
Revelar un secreto a la persona equivocada puede provocar rechazo social y dañar la reputación. El miedo a este resultado hace que las personas sean más propensas a cometer un desliz.
Los secretos nos aíslan, lo que puede ser psicológicamente perjudicial. El deseo de conexión y apoyo hace que la gente quiera confiar en los demás.
¿Sabías que en promedio, una persona guarda una docena de secretos al mismo tiempo? Con tantos secretos, cada vez es más difícil saber cuáles revelar y a quién. Guardarlos exige vigilancia, esfuerzo y memoria constantes. Con el tiempo, esto resulta mentalmente agotador y es más probable que la gente deje escapar las confidencias.
Si una persona tiene muchos asuntos pendientes del pasado, puede conducir a un comportamiento incoherente o poco fiable en el presente. También, alguien que carece de autoconciencia puede tener dificultades para comprender sus propias motivaciones y emociones, lo que le lleva a realizar acciones impredecibles, es decir, no se da cuenta de nada y ¡revela todo!
¡Ojo! porque los menos hábiles suelen ser los más confiados. Una persona con exceso de confianza puede tomar decisiones sin información suficiente, lo que provoca falsos e hipócritas resultados.
La tendencia a buscar información que confirme lo que uno quiere encontrar puede llevar a una persona a ignorar detalles importantes y a emitir juicios poco fiables.
Cuando le confías algo a una persona, ese ser tiene sus propios pensamientos y manera de relacionar ilusoriamente lo que percibe, entonces cuando suelte la sopa, no será lo que dijiste sino una versión editada, o sea, irreal. ¡Surgirán problemas!
¿Quisieras ser digno de confianza? Pregúntate siempre: ¿Para qué lo voy a decir? ¿Lastimará a la persona? ¿Hay beneficio para ella?
Sé discreto y guarda las confidencias. Demuestra que se te puede dar información delicada. Ofrece apoyo y consejo sin prejuicios. Crea un entorno en el que la gente se sienta segura abriéndose contigo.
Respeta la intimidad y los límites de los demás. No pidas información ni compartas secretos sin permiso. Si se te escapó un secreto accidentalmente, asume tu responsabilidad y compénsalo.
Mantén tu palabra y cumple tus compromisos. Ve creando un historial de fiabilidad e integridad. Comunícate abierta y honestamente. Evita el engaño y sé transparente sobre tus pensamientos y sentimientos.
Mantén unos límites adecuados. Incluso puedes poner un alto si te incomodara lo que escuchas, puedes decir: “Seguramente es muy interesante lo que me quieres decir, sin embargo, preferiría no saberlo”. No compartas ni reveles los secretos de los demás, aunque parezcan triviales.
Si quisieras hablar de algún secreto con alguien porque te agobia y angustia, piensa en un ser que, además de discreto, sepas que es compasivo, empático, afectuoso, sin prejuicios, amable, y con moral similar a la tuya. También considera que a esa persona no la metes para nada en ningún conflicto. De preferencia, que sea alguien ajeno al entorno.
Ya nos lo dijo el poeta satírico romano Juvenal: “La integridad del hombre se mide por su conducta, no por sus profesiones”.


































