Por Manuel Alejandro Flores
“Lo dije y lo reitero: si Felipe Calderón no sabía que su secretario de seguridad era narco, era por pendejo o por cómplice. Lo mismo digo respecto al Senador Adán Augusto…”. Manuel Espino
Ya son muchos los casos que “huelen mal” en Morena. Con la salida del ahora expresidente Andrés Manuel López Obrador del foco público, los reacomodos son interesantes y violentos. La guerra intestina por la sucesión de la presidenta Claudia Sheinbaum en 2030 ya empezó, pero las tribus morenistas parecen expertas en ensuciar la duela donde se va a desarrollar el juego. Para muestra veamos algunos botones (la punta del iceberg) que los gobiernos del régimen nos obsequian al momento:
1. El caso del momento: Adán Augusto López, en medio de un escándalo que es equiparable a las acusaciones que AMLO y el mismo Adán hacían a Felipe Calderón. El Secretario de Seguridad Pública de Tabasco que ocupó el cargo mientras él era gobernador de su Estado natal acusado de fuertes vínculos con grupos criminales asociados al narcotráfico en la región. El líder del Senado en Morena tendría mucho que aclarar al respecto y sin duda cada vez que criticó al gobierno de Calderón por el caso García Luna estaría pensando en el comandante “H” que lideró su estrategia de seguridad en Tabasco entre el 2019 y 2021. Este caso huele a complicidad o pendejez, como bien lo dice Manuel Espino en su “X” pero tengo la impresión que el señor Adán Augusto no tiene nada de pendejo.
2. Popularidad por los suelos: Marina del Pilar Ávila Olmeda. Nuestra gobernadora en Baja California no ve lo duro sino lo tupido. Esposo en medio de escándalos de huachicol fiscal, retiro de sus visas de turistas para cruzar a USA, casa en San Diego de un “amigo” empresario que se las “prestaba” para reuniones familiares, fosas clandestinas descubiertas sin investigaciones de fondo y un largo etcétera empañan la gestión de la presidente de la Conago. Hace bien en separarse de la imagen de su esposo en este momento, si es que eso es posible. La decadencia de su figura, que resalta por su juventud y belleza, le abre las puertas a muchos impresentables de la política en Baja California que buscarán de manera arrebatada la gubernatura de nuestro Estado en 2027.
3. La escuela de la simulación: Rocha Moya en Sinaloa. Cómplice, amigo, socio. No se sabe con qué adjetivo calificar a este hijo predilecto de AMLO. En medio de escándalos de homicidios políticos, detenciones extrañas y una guerra entre carteles en Culiacán y otros pueblos circunvecinos del hermoso Estado de Sinaloa, este gobernador es el “amo” de la simulación política en donde hasta videos editados de supuestos llenos en el estadio de los Tomateros de Culiacán han circulado. Para gobernar Sinaloa se necesita integridad y una valentía dispuesta al máximo sacrificio por la seguridad de dicha comunidad. Rocha Moya es artífice de simulación y extravío, solo su fuerte conexión con el ex presidente de México y el respaldo del régimen pueden sostenerle en dicho Estado.
4. Ídolo en medio de escándalos: Cuauhtémoc Blanco. Su caso genero división dentro de Morena en donde reconozco el liderazgo valiente de la Diputada Gabriela Jiménez, vicecoordinadora de la bancada de Morena en San Lázaro. Ella confrontó a Blanco que además de la denuncia por violación y abuso sexual tiene una serie de investigaciones abiertas y “pausadas” por malos malversación de fondos y corrupción cuando fue gobernador de Morelos. El “Cuau” es la fiel muestra de que antes que cualquier convicción política, dignidad humana o la más mínima decencia se puede ser un abusador, corrupto e infractor mientras tengas la “ayuda de arriba”. Más penoso aún que muchas diputadas de Morena apoyaron a Cuauhtémoc Blanco en el pleno de la cámara de diputados.
5. Para cerrar con un quinto caso muy local y parecido al anterior tenemos a la estrella del box Erick “Terrible” Morales. Dos veces denunciado por acoso sexual y con el amparo del régimen el “Terrible” parece impune si quiera a las investigaciones en su contra. La FGE no ha judicializado nada y es que Erick Morales puede ser una carta fuerte para Morena en el 2027 para algún cargo de elección popular ya que precisamente goza una enorme simpatía de los bajacalifornianos por sus logros boxísticos. Hizo bien el alcalde Burgueño en aceptarle su renuncia a este presunto “depredador sexual” en lo que aclara su situación si es que, repito, hay voluntad política de llevar el asunto hasta el fondo.
Conclusión. No se puede tapar el sol con un dedo. Morena es víctima ahora de su gran popularidad y éxito electoral. La unidad no está garantizada en el movimiento y ya tiene tiempo oliendo a podrido. No hay una correlación entre buenos resultados de gobierno con resultados electorales, hay una popularidad fincada en una buena narrativa y en un personaje que conforme se va extinguiendo y alejando permitirá a otras fuerzas políticas acrecentar la influencia en nuestro país. Morena es un “cascajo” hueco.


































