Fallas de un líder en un empleo nuevo

Por asombroso que parezca, pero aun en puestos de alta responsabilidad las probabilidades de que un gerente o director recién contratado decida renunciar antes del primer año rondan alrededor del 50 por ciento. En este tipo de casos como en cualquier situación, siempre existen dos perspectivas: la de líder que decide desertar al relativamente poco tiempo de haber sido contratado, y la del empleador que vive la frustración de tener que reiniciar la búsqueda de la persona adecuada para el puesto que nuevamente ha quedado vacante después de dinero y tiempo perdido durante meses.

La versión del alto ejecutivo del porque no tuvo una experiencia exitosa regularmente gira alrededor de la empresa que no contaba con una estructura adecuada, tal vez carecía de un programa de integración de líderes a la cultura organizacional, quizás incluso que la empresa no estaba lista aún para profesionistas de su calibre. Lo cierto es que, aunque lo anterior puede ser una realidad, también es cierto que el líder suele cometer algunas fallas que lo dirigen al fracaso.

La autora y coach de altos directivos a nivel global Sabina Nawaz indica que uno de los errores más comunes que estos realizan al iniciar labores con una compañía es proponer una visión de manera prematura sin terminar de entender el contexto que le rodea. En ocasiones una estrategia o propuesta pudo haber sido puesta sobre la mesa por alguien más en el pasado sin haber obtenido buenos resultados, esto puede provocar una predisposición al rechazo. Lo recomendable es entender primero las expectativas de la empresa, del equipo, observar y analizar el entorno, así como explorar qué se ha hecho o intentado en el pasado y qué no ha funcionado y la causa del fracaso, porque solo así se navegará sobre aguas más seguras y con mayor probabilidad de éxito.

Otra razón que comenta la autora por cual un líder no prospera en una compañía es querer tomar decisiones de manera precipitada. Si bien es cierto que cuando una empresa contrata a un alto directivo espera resultados lo más pronto posible, también es válido postergar todas esas decisiones de alto impacto hasta no entender lo suficiente la operación. Habrá quienes quieran sacar ventaja de la novatez para obtener la aprobación de ciertos asuntos o propuestas que quizás el líder antecesor había rechazado. En estos casos, es mejor entender la razón de la prisa para decidir, por qué no se había aprobado en el pasado a pesar de la urgencia y qué sucedería si se difiere la decisión hasta un mejor análisis.

Una de las situaciones que afectan a quienes se integran a una empresa es decir cómo en sus empleos anteriores las cosas se hacían mejor. Los colaboradores que llevan tiempo en una organización lo menos que quieren es escuchar que “de afuera” que no conoce la cultura les venga a decir lo mal que han estado haciendo todo y cómo lo deberán hacer de hoy en adelante. Líderes que han sido exitosos comparten que siempre es más recomendable honrar los logros obtenidos en el pasado, pero ofrecer aspirar a niveles más a partir de lo construido hasta el momento. Lejos de descalificar su pasado es reconocerlo para llevarlos a un futuro promisorio.

El éxito de un nuevo directivo en una organización depende en gran medida de llevar a cabo primeramente un conocimiento mutuo entre ambos para entender la mejor manera de trazar y lograr objetivos. Una integración fallida es una situación que termina afectando al recién contratado, al equipo que nuevamente queda sin una guía, y obviamente a la empresa que deberá continuar en la búsqueda del elemento adecuado.