Por Maru Lozano Carbonell
Cada 30 de enero UNICEF nos recuerda este día. ¿Has dormido con el corazón apachurrado porque a tu hijo o hija le rechazaron, molestaron, criticaron y simplemente lo notas mal? ¿Has hecho un coraje bárbaro porque en la escuela no hacen caso?
¿Sabías que México ocupa el segundo lugar en las estadísticas mundiales de bullying? Tenemos siete de cada diez estudiantes sufriendo. A lo mejor uno de ellos vive en tu casa y ni enterado estás.
Es que en las escuelas existe quizá un prefecto que canaliza a Dirección reportando sucesos, el docente registra el caso en su “bitácora de incidencias” y, como el 97% de las escuelas no cuentan con un psicólogo, pues el alumno recibe castigo y en casa mejor no dice mucho porque le va peor.
Hay papás que se enojan y si su hijo “se deja molestar por otra persona”, quiere que se defienda, que reaccione y gane la pelea.
¿Cómo serán estos niños o adolescentes al llegar a la edad adulta? ¿Serán violentos y desorientados como el “Fofo Márquez”? Si no sabes quién es, búscalo en redes, es interesante su historia y sobre todo, la entrevista que le hace Adela Micha a su mamá.
¿Te gustaría saber de primera mano qué sienten los jóvenes sobre la violencia escolar? Te recomiendo mucho ver este video: https://bit.ly/nelida. En él, la experta en Educación y Convivencia Positiva, Nélida Zaitegi, conversa con un grupo de jóvenes para que puedas darte una idea de lo que sienten y cómo se contienen. En este encuentro Nélida explica que el acoso se alimenta del silencio de todas las personas involucradas, ¡qué fuerte!
De la ignorancia se desprende un hijo que nos sobrepasa, que se vuelve hermético o igual, líder negativo. Por tal razón, te invito a prepararte en gestión de emociones y conflictos. Es algo que te sirve como papá, como jefe, ¡como en todo rol que representes en esta vida! Aquí te dejo esta guía para empezar: https://bit.ly/herramientaspracticas. Un estudio te llevará a otro, ¡este mundo del aprendizaje es increíble! Y lo más importante, lo que modeles ahorita, significará expandir -como ejemplo contagioso- otra opción que apueste a la cultura de paz. Se puede aprender perfectamente a manejar situaciones porque ¡conflictos siempre van a existir! Solo que no es lo mismo conflicto que violencia. Es aquí donde nuestra reacción poco asertiva puede marcar profundamente la experiencia y desarrollo de alguien.
Todos los adultos que rodeamos a un niño o joven, estamos obligados a darle un ambiente en el que se sienta cuidado, escuchado, apreciado, apto y sobre todo, libre de etiquetas porque no importa que en algún momento haya cometido algún error, eso no lo hace malo para siempre. Así como no por haber sufrido acoso o violencia, tiene que ser víctima todo el tiempo.
Ante la violencia, un estudiante siempre opta solamente por uno de estos dos caminos: O se va por el lado del violento o del sufrido y ¡aguas! porque muy pocos quieren ser los que sufren. Entendamos que no porque haya diferencias, éstas son malas. Nélida en su video explica que si hay intención de dañar, abuso de poder y abuso repetido, estamos ante acoso. Conozcamos las definiciones para saber identificar y de ahí partir a gestionarse mejor.


































