Por Maru Lozano Carbonell
¿Te han etiquetado? Desde los signos zodiacales un poco ¿verdad? Si eres acuario, no eres compatible con no sé quién. Siempre se ha categorizado la personalidad de la gente.
Hay la personalidad sanguínea, flemática, colérica y melancólica; que por cierto, son los cuatro humores que el médico griego Hipócrates formuló como su teoría hacia el año 400 a. de C. y que se fundamenta en los cuatro fluidos básicos del cuerpo: flema, bilis negra, bilis amarilla y sangre.
Pero ¿qué otra clasificación de la personalidad puede surgir después de este gran médico? En la década de los cuarenta el americano William Sheldon cataloga de acuerdo a su teoría del cuerpo: si eres alto y delgado entonces serás “ectomorfo”, o sea, introspectivo y artístico; si eres musculoso tu nombre será “mesomorfo” es decir, muy confiado, enérgico e insensible; y si eres rechoncho y rollizo te llamarías “endomorfo”, o sea, plácido y sociable. Ya acercándonos a lo contemporáneo, un psicólogo alemán de apellido Eysenck habla de los rasgos extrovertidos o introvertidos vs. los estables o inestables.
Hay otros teóricos que dicen que a través de conductas como premio-castigo, se aprende y por ende, se adopta la personalidad de “formador”. Luego surge una teoría que lanza George Kelly y la bautiza como “constructivista”, como que el ser humano experimenta en su cabeza, como si fuera un ser de laboratorio, y que nos metemos en problemas cuando los modos de construir las experiencias que vivimos, no se acomodan a nuestra previa construcción mental de lo que esperábamos recibir. La propuesta eterna ha sido cambiar el esquema por uno que se parezca al de la sociedad y ¡ya estarías adaptado!
Pues yo la verdad me quedo con la teoría humanista, que encierra un poquito de todo lo que dijimos antes pero con un enfoque centrado en la persona misma, que salga de él, que él se dé cuenta y pueda decirse qué concepto tiene de sí mismo. Pero no el concepto de hace veinte años, o el concepto de antier o el de hace cinco minutos; ni tampoco el concepto que a lo mejor tendrá dentro de dos días, o dentro de uno o diez años; sino el concepto que siente tener en este momento.
De hecho, sin bautizarse con números: “me dijeron en eneagrama que soy personalidad cinco…” o con nombres de nuestros fluidos. Nada más basta con saber cómo estoy ante la apertura de las experiencias, cómo manejo mis escrúpulos, mi afabilidad y mi emocionalidad. A fin de cuentas, todos somos diferentes y cambiantes, así que la sorpresa dependerá del tipo de humor que tengamos debido a mil factores como el hambre, el sueño, el enamoramiento, la economía, el clima, etc., que nos llevará a adoptar una actitud favorable o desfavorable para nosotros.
Persona significa sonido, ya lo hemos dicho, por lo que “personalidad” es subir o bajar el volumen de esas actitudes, todo está en equilibrar nuestro ecualizador analizando los polos, si eres muy hablador, no te calles de tajo, igual saber que los polos ahí están, ¡analízalos! Así que, busca el polo opuesto a la actitud que te está incomodando o haciendo ruido, y ¡busca el justo medio! entonces estarías formando tu personalidad frente a cada persona, situación o lugar. Como dijo Johann Woplfgang von Goethe: “La personalidad se forja en el curso de la vida humana”.



































