Promoviendo una detección temprana

Por Maru Lozano Carbonell

En marzo se da énfasis a la consciencia sobre la importancia de nuestros riñones. El día trece se celebra con campañas para que te cuides y hagas un chequeo sencillo pero esencial para detectar cualquier enfermedad renal.

Nunca hubiera pensado en este tema hasta que la semana pasada fui diagnosticada con enfermedad renal terminal. Lo que quiero compartir es que es tan silenciosa, nunca me di cuenta, en mis análisis nunca salí con diabetes ni nada que indicara algo tan grave. Mis riñones filtran el cinco por ciento.

Simplemente empecé con fatiga, en mi trabajo batallaba al subir y bajar escaleras, me dio bronquitis, luego neumonía, un mes y nada que me aliviaba y como trabajadora que tiene que ir a IMSS por incapacidad tuve la fortuna de que mi médico familiar, el Dr. Alejandro Thomas, buscara el porqué no mejoraba y mi fatiga se acentuaba.

Total que me manda al nefrólogo y me quería internar para someterme a diálisis. Quizá, querido lector, tú conozcas a alguien que lleve incluso años con estos tratamientos, yo por lo pronto me niego rotundamente.  

Creo que es la primera reacción que tenemos todos los que padecemos esto, pero en realidad es estar con hemodiálisis como cuatro horas cada tercer día. Esto en lo que se consiguiera un trasplante de riñón.

Por favor, chéquense siempre, un análisis cada cierto tiempo, ¡es que pocos tienen la cultura del chequeo periódico!

En mi caso no hay diabetes, no hay piedras, no hay obstrucción, simplemente este es mi defecto de fábrica. Lidiar con esto es durísimo porque incluye mucha gente, se altera el ritmo de vida, la dinámica familiar ¡todo!

Empiezas a seleccionar a quién te diriges y lo que dices, hay gente tan linda que no quieres lastimar con tu pena pero lo que más se necesita es esa red de apoyo. ¡Es difícil!

Lo que aprendí y promoví es hablar con libertad, aquí en mi casa se puede llorar, gritar, enojarse, rabiar, tener miedo, pero sobre todo, informarnos.

Algo que me frustra es cuando me dicen: “échale ganas, tienes hijos, tienes una nieta…”. En realidad estas palabras me ubican en más tristeza. Claro que le echo ganas, claro que quiero vivir, pero si hubiera leído una colaboración como ésta, me hubiera encantado hacerme estudios a tiempo. La enfermedad renal cuando hace ruido, ya está avanzada.

Se padece en lo económico porque nuestro sistema de salud y de pensión están para llorar, así que si puedes invertir en un buen seguro de gastos médicos mayores ¡hazlo! 

Curiosamente en marzo nos invitan a sensibilizarnos sobre la importancia de la salud de nuestros riñones, hagamos caso, sobre todo si hay hipertensión, diabetes, alguna enfermedad cardiovascular u obesidad, por ejemplo. La alimentación es básica, nutrirnos adecuadamente para conservar la salud de todos nuestros órganos.

Algo que ignoraba, ¡automedicarse es peligroso! Yo siempre tomaba aspirinas, antiinflamatorios, omeprazol y todo eso que muchos tenemos en casa sin saber que mis riñones estaban afectadísimos. Por eso es bueno checarte, nadie puede ver por dentro si no es con ultrasonidos y exámenes de laboratorio.

No juguemos al doctor, mejor vayamos con uno, de entrada un internista podría canalizar adecuadamente y, no hagas lo que yo, siempre puse mi trabajo por encima de mis síntomas hasta que reventó la máquina.