¡La gratitud tiene poder!

Por Maru Lozano Carbonell

Ahora que tenemos el Día de Acción de Gracias, reflexionemos que la gratitud es el mejor ejercicio que podemos hacer para valorar lo que tenemos. Es de impresionar el impacto que ésta tiene en nuestra salud ya que en el sistema nervioso se produce algo que genera un equilibrio tal que ¡hasta la presión arterial se regula! 

Vivir en la queja en realidad nos va enfermando, sin embargo, practicar la gratitud nos vuelve más sanos. La estrategia es simple: En un momento para nosotros al acostarnos, recordemos al menos cinco cosas por las cuales agradecer. Sí hay, ¡las encontrarás! 

Hay tantísima gente que no puede ver, que no puede escuchar, que no se puede levantar… damos por hecho todo y en realidad somos privilegiados, búscale y verás que sí. Empujemos nuestra atención en lo mucho que tenemos y revivamos la sensación de poder que da la gracia de tener palpables e impalpables.

La gratitud es una forma de ser y estar en la vida. Al despertar agradece, date cuenta de lo que puedes hacer, ser, tener y da las gracias, ¡te llenará de energía! Y en la noche te relajará y dará paz.

Cuando pensamos en el bienestar común, practicamos la abundancia y ésta nos da más cosas qué agradecer y no nada más abundancia en cosas sino en personas que te acompañen, te quieran y estén dispuestas a cuidarte de repente, eso es un verdadero tesoro. ¿De quién te rodeas?

La abundancia también está en las experiencias, ¿recuerdas la pandemia? Es que tenemos que agradecer los momentos que tenemos hasta en un simple paseo.  

A la abundancia estamos llamados todos, pero tenemos que provocar los encuentros. Al agradecer, nuestro cerebro libera dopamina y serotonina que nos hacen sentir de maravilla y reducen los niveles de estrés.

En un mundo donde a menudo nos enfocamos en lo que nos falta, cultivar la gratitud puede transformar nuestra perspectiva y mejorar nuestra calidad de vida ya que actúa como un antídoto contra las emociones negativas, ayudando a las personas a superar momentos difíciles. 

La gratitud no solo beneficia al individuo, sino también a sus relaciones. Expresar agradecimiento hacia los demás fortalece los lazos interpersonales. Cuando agradecemos a alguien, no solo reconocemos su esfuerzo, sino que también fomentamos un ambiente de aprecio y respeto mutuo. Esto puede llevar a relaciones más profundas y significativas, ya sea en el ámbito personal o profesional.

La resiliencia es la capacidad de recuperarse ante las adversidades. Practicar la gratitud puede aumentar esta habilidad al permitirnos ver el lado positivo incluso en situaciones desafiantes. Al enfocarnos en lo que tenemos y en las lecciones aprendidas, somos capaces de enfrentar mejor los obstáculos y adaptarnos a los cambios.

La gratitud es una herramienta poderosa para cultivar una mentalidad positiva. Al practicarla diariamente, comenzamos a entrenar nuestra mente para enfocarse en lo bueno, incluso en medio de dificultades. Esta mentalidad positiva no solo mejora nuestro estado emocional, sino que también influye en cómo percibimos el mundo que nos rodea. Al ver el lado positivo de las cosas, somos más propensos a encontrar soluciones creativas a los problemas.

Practicar la gratitud fomenta la empatía y la generosidad. Al reconocer lo que hemos recibido, nos sentimos impulsados a devolver ese favor al mundo. ¡Nos hace más grandes! ¡La gratitud es contagiosa!