Zona Económica Estratégica: ejemplo de la práctica de la democracia en nuestro País

Por Mario Escobedo Carignan

escobedo1956@yahoo.com

El anuncio de la Zona Económica Estratégica (ZEE) es, sin lugar a dudas, resultado de lo que la acción ciudadana y la capacidad de diálogo pueden construir en nuestro país, particularmente, en nuestra región.

Este trabajo, el cual llevó años consolidar, debe visualizarse más allá de la simple aprobación de un listado de fracciones arancelarias y eliminación de restricciones; debe ser visto como un ejemplo de democracia en práctica, como el ejercicio de la voluntad popular desarrollada bajo los mecanismos y principios del respeto y de la madurez política. Cada uno de los pasos y retrocesos de esta democracia, debe entenderse como algo lógico en un dinamismo que los mexicanos no estamos acostumbrados a poner en práctica, y mucho menos, a llevar hasta sus últimas consecuencias.

De igual manera, la perseverancia jugó un papel importante, puesto que, más allá de los funcionarios en turno y de las administraciones a cargo, se fue generando un llamado firme en donde el sector empresarial organizado alzó la voz. Esto, no sólo en representación de los comerciantes o industriales de la región, pues en el fondo se estaba hablando de los trabajadores, sus empleos y sus familias, las cuales, ahora también contarán con mayores beneficios a la hora de adquirir sus bienes.

El trabajo desarrollado hasta el anuncio y firma del decreto que ampara esta Zona Económica, siguió los derroteros de la democracia en el día a día, dialogando y convenciendo a propios y extraños, los cuales, muchas veces no deseaban escuchar.

En su momento, hubo que ganar aliados que compartieran la misma visión de nuestra región, aún cuando esto representara inmiscuirse en cabildeos un tanto ásperos. Quizá, el primer gran paso fue contar con el apoyo del propio Gobierno del Estado, mismo que se sumó a la tarea de viajar y dialogar, de promover y convencer. Por ello, el día de hoy estamos seguros que este Gobierno tiene un gran capital que presentar a sus representados, pues ha demostrado que la mejor manera de hacer política es promoviendo los intereses de los ciudadanos, más allá de evitar roces o enfrentamientos con su contraparte federal. Democráticamente, se trabajó con la insignia de líder desde la figura del gobernador José Guadalupe Osuna Millán.

A este buen resultado, se suman otros anunciados recientemente, tal y como lo es la aprobación del marco jurídico que promueve las asociaciones público-privadas en materia de inversión. Sin duda, el dar mejores oportunidades a los ciudadanos y a los emprendedores desde el gobierno, será siempre una gran vía para la prosperidad y el crecimiento.

Ante esta lección, debemos recordar que la democracia debe practicarse todos los días y no solo durante los procesos electorales. Más allá de cotos de partido, debemos ser cuidadosos al elegir a los hombres y mujeres que serán nuestros representantes.

*El autor es Presidente del Consejo coordinador empresarial de Tijuana.