Y vuelven a ser los partidos…

Por Virgilio Muñoz Alberich

La sociedad debe estar agradeciendo el cierre de uno de los procesos electorales más tediosos de la vida política reciente. Con una ley diseñada para desmotivar cualquier contraste de fondo entre aspirantes, casas de campaña sumidas en la improvisación, así como una ciudadanía sin acceso pleno a información de calidad, Tijuana finalmente renueva este domingo a sus representantes populares.

En el mar de un pobre periodismo local, dispuesto a difundir encuestas sin representatividad alguna, el semanario Infobaja Tijuana marcó diferencia. Publicó en edición reciente un ejercicio serio que por su metodología permite arribar a conclusiones preliminares sobre los potenciales votantes tijuanenses. Es cierto, a esa encuesta faltó el clásico careo entre candidatos, pero provee datos interesantes para enriquecer el análisis del proceso constitucional:

Primero. Los partidos vuelven a ser los principales motores de definición política. De manera similar a otras entidades del país en contienda, estos institutos en Tijuana están insertos en un proceso competitivo y la elección se resolverá en los márgenes. PRI y PAN consiguieron dar a sus candidatos significativos niveles de conocimiento entre la población; al tiempo que los votantes tienen una opinión mayormente positiva sobre Mendívil y Gastélum, incluso por encima de los niveles esperados de voto que cada uno obtendrá en la urna el 5 de junio. Aquí es donde justamente radica su fortaleza en el proceso.

Segundo. La población premia trayectorias personales de servicio público. En la contienda destaca el caso del Teniente Coronel Julián Leyzaola. El aspirante ve capitalizada en votos su contribución a la seguridad de nuestra ciudad. Además, es el único candidato con un planteamiento claro de qué se trata la elección y cuál es el beneficio esperado de ser electo alcalde: «Tijuana con ley». Ello le facilita revertir con efectividad la incertidumbre ciudadana de representar a un instituto político secundario en la arena electoral. La efectividad de su estrategia generará, desde el Partido Encuentro Social, una alternativa viable para muchos votantes al bipartidismo hasta ahora dominante.

Tercero. La necesidad de revisar a fondo el planteamiento estratégico del movimiento independiente. El mejor posicionado en aspirantes sin partido es Gastón Luken. Al contar con casi 31 por ciento de nivel de conocimiento personal entre el electorado y sólo la mitad de ellos en opinión positiva, su única posibilidad de triunfo se daría en un escenario de votación pulverizada entre los doce candidatos en contienda. Muchas pueden ser las situaciones de iniquidad, pero hubieron fallos importantes en la instrumentación de la campaña. Ya en mi columna previa, puse sobre la mesa los puntos flacos que han impedido robustecer el respaldo ciudadano en torno a Luken.

La evolución democrática de Baja California debiera ofrecer mayores ejercicios de opinión pública, con alto rigor técnico, a partir de los cuales profundizar el entendimiento del comportamiento electoral y las percepciones sobre los retos de política pública, prevalecientes en las comunidades del estado. Mientras tanto, esperemos del resultado del domingo un desempeño de autoridad municipal y legislativa acorde con la expectativa de urbe fronteriza que deseamos vivir.