Y usted ¿a qué vino?: Comer bien sin gastar mucho

Acepté el reto con todas las reservas del caso. Nombrar al menos media decena de establecimientos en los que se pueda hacer una comida completa por 300 pesos (o menos) en la Zona Río, me pareció un ejercicio riesgoso pero digno de ser asumido desde el punto de vista que se quiera, ya sea como una práctica lúdica o, si se prefiere, como una forma de testimonio que avale lugares de servicio de alimentos formales, comprometidos con los ciudadanos de a pie, aquellos que tienen la necesidad de consumir sus diarios alimentos fuera de casa porque no tienen tiempo de llegar a ella o porque el costo de hacerlo no justifica, de manera alguna, el traslado al hogar y el posterior regreso al trabajo.

Para poner las cosas un poco más difíciles me exigen tres condiciones: 1) que no se trate de torterías o taquerías. 2) que la atención sea formal, es decir que exista una infraestructura básica de restaurante, un mesero o mesera que atienda, un menú con opciones que vayan de la entrada a un platillo fuerte y, de ser posible un café para terminar y 3) que se pueda pedir al menos una copa de vino de la casa para acompañar los alimentos.

Descartar a los múltiples oferentes del primer punto no es discriminar sino dar por hecho que no solo de tortas y tacos vive el hombre (y la mujer por supuesto) y que lo que se busca es identificar lugares en los que existan propuestas alternas para ese tipo de mercado.

Cinco son los sitios que encuentro, a bote pronto, y que cumplen con todos los requisitos: Il Pastardo, restaurante de pastas y pizzas en la Plaza Milenio (frente al Infonavit sobre el Boulevard Agua Caliente). Espárragos salteados de entrada, hongos rellenos de quesos gorgonzola y cabra y ravioles con salsa de jitomate acompañados de una copa de un sencillo vino tinto importado de California (300 pesos).

Giuseppis de Otay (aunque el menú ejecutivo se replica en los otros establecimientos del mismo nombre). Sopa del día, ensalada fresca y tortitas de carne con un cuartino de vino de la casa (Chauvenet de L.A. Cetto), agua mineral y café expreso (250 pesos). Restaurante Baja Terra, en el tercer piso de Galerías Hipódromo. Menú ejecutivo compuesto de ensalada verde, panini de pollo y pizza de salmón, con vino de la casa (220 pesos).

Restaurante Ixchel del Hotel Palacio Azteca. Menú de tres tiempos entre 1 y 4 pm entre semana, con entrada, ensalada y plato fuerte, café y, si se quiere, una copa de vino de la casa San Simón, riojano (alrededor de 200 pesos).

Finalmente, Furasshu, con su menú ejecutivo de 79 pesos entre 1 y 3 pm que incluye sopa de hongos, tazón de arroz, cuatro porciones de California Roll y Tepanyaqui de pescado, pollo o camarón. Si agregamos una copa de vino blanco “Puerto Nuevo” de la casa L.A. Cetto, serían unos 130 pesos.

Canasta básica gastronómica para ahorrar sin quedarse con hambre.