¿Y Tijuana para cuándo?

Por Juan Manuel Hernández Niebla

“Chamba mata grilla», Refrán Popular

Ayer, por segunda vez consecutiva en menos de un mes, el alcalde de Tijuana convocó a una conferencia de prensa en Mexicali.

La acción pudiera interpretarse como un reto a las críticas del gobernador en relación a las recientes visitas del alcalde tijuanense a otros municipios del estado.

De igual manera, se confirman las intenciones del alcalde de aspirar a la gobernatura del estado durante el proceso electoral del 2021.

En este contexto, vale la pena hacer algunas reflexiones sobre la realidad que acontece en nuestro estado y particularmente en Tijuana, en relación a la efectividad de los gobiernos actuales.

Iniciaría recordando que debido al empate electoral y por única ocasión, los términos de gobernador y alcaldes en BC son de dos años, un periodo extremadamente corto para responder a las complejidades de la región.

En el caso de los alcaldes el periodo no se visualizaba tan reducido por la oportunidad que tienen de reelegirse por tres años más. En ese sentido, se visualizaba un plan de gobierno a cinco años, algo ideal para una ciudad como Tijuana, donde tres años de gobierno son claramente insuficientes para la solución de sus problemas.

Consecuentemente, es o era fundamental que los alcaldes actuales su concentraran en la administración de su ciudad, dejando de lado cualquier aspiración política que desviara ese objetivo.

Por otro lado, entendemos también cada municipio es autónomo y no tiene necesariamente que responder a las órdenes del gobernador o presidente de la república, debido a que los alcaldes fueron electos en las urnas.

Por consiguiente, serán los ciudadanos de cada municipio los que democráticamente valoren la actuación del gobernante en cuestión, y el cumplimiento de sus compromisos.

Sin embargo, más allá de los candidatos, son los partidos políticos los que durante el proceso de votación pagan las consecuencias de los buenos o malos gobiernos.

En el proceso de reelección, el partido en el poder tendrá la facultad de enviar a su candidato nuevamente si por su desempeño genera certidumbre ganadora.

Un ejemplo de esto se dio en la elección anterior, donde el entonces partido en el poder envió a reelección a dos de sus alcaldes, los cuales fueron derrotados.

Luego entonces, ¿está en su derecho el gobernador a exigir resultados a alcaldes solicitándoles se pongan a trabajar?

Desde la perspectiva legal ciertamente no, pero desde un ángulo político sí es su prerrogativa como jefe político del estado y cabeza mas visible del partido en el poder.

Por otro lado, ¿está el alcalde de Tijuana adelantándose a los procesos políticos en su intención de ser gobernador y por consecuencia descuidando sus funciones como presidente municipal?

En la opinión de quien esto escribe sí.

En su primer viaje a Mexicali el alcalde tijuanense confesó su intención a la gobernatura, aunque después lo negó.

En su viaje posterior a Ensenada tampoco explicó una agenda específica, fotografiándose en lugares populares.

Difícil entender que el responsable de Tijuana dedique parte de su agenda a ciudades donde no tiene responsabilidad e inferencia, donde no se vislumbran beneficios para los tijuanenses.

Tijuana necesita un alcalde de lunes a domingo las 24 horas diarias, con un liderazgo político y administrativo que solucione los problemas de nuestra ciudad.

Desafortunadamente, lo que al inicio se percibía como una buena administración, a casi un año de funciones no termina de arrancar.

Los problemas de Tijuana siguen pendientes.