Y empieza la carrera

Por Maru Lozano

Se acerca la época de convocatorias, elegir carrera y soñar con quedar en la universidad autónoma de nuestro Estado.  Triste cuando los hijos estudian la preparatoria, obtienen buenas notas y al aspirar con examen de ingreso a estudios superiores, la frustración aparece.    ¿Y dónde está eso que nos dijeron nuestros papás que si estudiábamos obtendríamos lo mejor?   ¿Y si no quedo en la universidad?

En nuestra querida Tijuana hay muchísimas universidades, ¿se pueden pagar?  ¿Tienen la carrera que se sueña?  ¿Cómo orientar al hijo en esta etapa tan importante?

Yo diría que el hijo tiene que tener claro qué le gusta hacer y cuáles son sus intereses, aunque a uno como padre de familia se le tuerzan las tripas.   Acudir a un examen de orientación vocacional sería excelente.

Ayudar al hijo a descubrir sus capacidades y ver que la carta curricular no solo se adapte a sus gustos, sino a sus habilidades en su vida, es decir, analizar el perfil de ingreso y egreso, así como el campo laboral.

Es importante explorar las opciones que existen y preguntar abiertamente y desde el inicio los requisitos de titulación para estar preparados, en caso de ser universidad privada.   Visitar el lugar y preguntar sobre la validez que se tiene y corroborarla (RVOE), puede el alumno recibirse con reconocimiento estatal o federal.  Esto es sencillo de consultar en la página www.sirvoes.sep.gob.mx donde escribes el nombre de la institución, carrera, y arroja resultados reales a este respecto.

Es importante tener en mente que no solo existen universidades oficiales, también está la posibilidad virtual en caso de los auto-didactas y también la página de AMEXCID de la Secretaría de Relaciones Exteriores que ofrece becas para licenciaturas y posgrados que se eligen dándole clic a los países que se despliegan.   Personalmente puedo compartir que a través de esta página mi hijo está en Moscú concluyendo una maestría.   Hay infinidad de posibilidades, existe todo un mundo y varias ofertas que el gobierno ofrece, así como fundaciones que apoyan a nuestros jóvenes.

A estas alturas el hijo ya tendría la mayoría de edad pero no es el momento de olvidarnos de él o de dejarle a su suerte.  Yo considero que es cuando más hay que acompañar su proceso e impulsarle a que estudie y se titule, que aprenda a planear su proyecto de vida y que tome en cuenta que no es una carrera, quizá es una de varias carreras, que existen las maestrías, los doctorados y la actualización constante.

Aunque esto no significa que obligaremos al hijo a estudiar lo que uno quiere, ni tampoco forzarlo a estudiar aquí cerquita por miedo a dejarle volar.  

La decisión de acompañar al futuro profesionista supone un franco monitoreo controlado pero con cierta distancia y si es preciso, un buen psicoterapeuta humanista puede brindarte a ti técnicas y herramientas de comunicación efectivas.

Conviértete en un papá asertivo, consulta la guía universitaria digital y exploren juntos todas las opciones posibles en materia de educación superior.   Acuérdate que ahorita el hijo le cree más al internet que a nadie, así que ten a la mano un buen banco de páginas web para mostrarle y animarlo a informarse bien.