Y… ¿dónde está el Gobernador?

Por Manuel Alejandro Flores

Tenemos al Gobernador más visible en la historia de Baja California, que al parecer le ha entrado al toro por los cuernos en el tema del agua y qué por fin, pagó la deuda del Gobierno del Estado con la UABC; pero también a uno de los más ineficaces y bravucones que al menos yo recuerde.

El Gobierno de un Estado se justifica, principalmente, por la capacidad de brindar seguridad a sus habitantes. Aunque son muchos los temas que deben atenderse desde la esfera gubernamental, es la seguridad y el cumplimiento del Estado de Derecho lo que genera certidumbre a los ciudadanos, paz social y apetito de invertir entre mexicanos y extranjeros que están en esa posibilidad.

Desde mi punto de vista aquí están algunos datos que nos dejan claro algunos de los yerros fundamentales en estos primeros 12 meses de gobierno en materia de seguridad, que bien podría llamarse de transición, toda vez que ya está inmerso en el proceso electoral al que todos los bajacalifornianos empadronados debemos acudir a votar el próximo 6 de junio:

Según los datos de la Fiscalía General del Estado de Baja California (FGRBC) en 2008, se tiene registro con base a las averiguaciones previas que se realizaron de un total de 133,762 delitos de los cuales, 853 fueron homicidios dolosos, 115 secuestros y 75,075 robos. De estos 11,833 fueron con violencia. Es importante tomar en cuenta que este parámetro es con base en averiguaciones previas y no representa el 100% de los delitos cometidos durante el periodo del año 2008, ya que hay que considerar que, a reserva de los homicidios, los demás delitos se persiguen por querella. Eran los tiempos en que gobernaba José Guadalupe Osuna Millán.

En el año 2014, se tiene registro con base en averiguaciones previas de un total de 107,284 delitos de los cuales se cometieron 714 homicidios dolosos, 41 secuestros y un total de 54,174 robos de los cuales 10,520 fueron con violencia. Una notable mejora con respecto al gobierno de Osuna Millán en el primer año del gobernador “Kiko” Vega. Hay que reconocer que el 2008 y 2009 fueron años especialmente violentos en Tijuana.

En este 2020, de enero a setiembre, se tiene registro de un total de 63,908 delitos de los cuales hay un total de 1,978 homicidios dolosos (1951 homicidios y 27 feminicidios); 7 secuestros y 21,097 robos de los cuales 6272 fueron con violencia. A este informe de la fiscalía le faltan aún los datos de tres meses, octubre que ya acabó y noviembre y diciembre. Estos son los resultados hasta el momento del gobernador Jaime Bonilla Valdez.

Tomando la referencia del primer año de gobierno de los últimos tres gobernadores, esto es de enero a diciembre del año inmediato posterior al que asumieron el cargo, tenemos que la incidencia delictiva ha ido en aumento en cuanto a los delitos de alto impacto: tal es el caso de los homicidios dolosos, que pasó de tener un total de 853 homicidios en el primer año de Osuna Millán (2008), pasando por un total de 714 en el gobierno de Francisco Vega de la Madrid (2014) y para finalizar con un cruento 2020 con 1978 homicidios dolosos tan sólo del mes de enero a septiembre de este año. Otra particularidad de este nobel gobierno morenista, es que, tal y como ocurrió con Osuna Millán, en este momento todos los órdenes de gobierno son de la misma fuerza política, aunque no lo parezca, y lo que debería verse reflejado en mejores resultados en este rubro de la seguridad.

El delito de secuestro ha ido a la inversa pasando de tener un mayor número de incidencia en 2008 (115 secuestros) a diferencia de este año 2020 (7 secuestros); sin embargo, la percepción de inseguridad y violencia se debe al aumento de acontecimientos sangrientos que se suscitan en las calles de nuestro Estado, especialmente en Tijuana, derivado de la pugna por el control de la plaza entre grupos del narcotráfico, a la corrupción que existe en las instituciones de seguridad y a la falta de coordinación, estrategia y voluntad política de los gobiernos actuales de contener la ola de violencia en Baja California.

En lo que sí hay que felicitar al Gobierno del Estado y a los gobiernos municipales en su primer año de trabajo es en el rubro de los robos y robos con violencia. Sin duda ha sido un año en el que han disminuido sustancialmente. La felicitación va en el orden más bien de que no le han seguido el rollo al Presidente de la República y al menos han sido un tanto más estricto en cuanto a la invitación a los bajacalifornianos de quedarnos en casa, seguramente por esta razón han bajado los robos, porque no parece haber un plan bien armado para atacar este tema de fondo.

Agradezco la colaboración del Lic. Alan Lira Aguilar (Beltrán-Lira Abogados) en la elaboración de este artículo.