Vizcaíno alfabético

Por Pedro Ochoa Palacio

A Rogelio Vizcaíno Álvarez

Cuando circule este texto, el próximo viernes 11 de septiembre, se estarán celebrando los 101 años del natalicio del profesor Rubén Vizcaíno, (Comala, Colima 11/septiembre/19, 30/junio/04), sin duda alguna, el promotor cultural más prominente de Tijuana.

Conocí a Vizcaíno Valencia en la década de los setentas. En una conferencia de Carlos Monsiváis en la Preparatoria de la Universidad Autónoma de Baja California que el mismo había organizado. Había asistido invitado por Héctor Lucero y Mario Ortiz Villacorta.

Monsiváis hablaba sobre la identidad y la cultura nacional, cuando fue interrumpido por un grupo de jóvenes que hacían su propia fiesta durante la conferencia. Entonces el profesor Vizcaíno entró al quite. No sólo logró silenciarlos, imponiéndose con su voz y sus argumentos (diciendo cosas como “no desaprovechemos la presencia de Carlos Monsiváis, no permitamos que se nos vaya vivo al corral”. Se refería a la necesidad de tener un diálogo con Monsiváis sobre estos importantes temas), sino que hizo una amplia disertación sobre la temática de la conferencia del propio Monsiváis, quien al final, sólo alcanzó a decir:

-Alguien tiene una pregunta para el profesor Vizcaíno.

Lo cual provocó la hilaridad del respetable.

Después trataría al profesor con relativa frecuencia. A mi edad me impresionó y no supe porqué. La forma de hablar, lo que se llama en oratoria un verbo-motor, que puede conectar perfectamente su pensamiento con su habla. Que puede producir ideas a través de una especie de manantial de palabras. Después de que lo traté durante muchos años supe porque lo había admirado tanto desde joven, mi reconocimiento duró toda la vida.

Vizcaíno era un maestro, permítanme el lugar común, en toda la extensión de la palabra. Cada encuentro con el, era una enseñanza. No sólo porque recomendaba ciertas lecturas, obras musicales o artísticas. Estar con él y escucharlo, era ver la vida y el mundo desde una perspectiva diferente a la que se estaba acostumbrado, la importancia de la cultura sobre todas las cosas. La cultura como medio y como desiderátum. Como camino y como fin.

Admiré a Vizcaíno por sus palabras sabias. Por sus consejos. Por su apoyo crítico. Por su defensa de las causas justas y nobles y la confianza en que la cultura sería una palanca para el desarrollo social.

Como lo recuerdo

¿De qué tamaño es la huella de un hombre?

Sin duda, de la altura de sus sueños, de la claridad de sus pensamientos y de la solidez de sus acciones. De lo que hizo en vida, para ser apreciado después de su muerte. La huella de Rubén Vizcaíno aún no puede ser medida, son demasiados talleres, seminarios, escuelas, libros, organismos culturales. Y su palabra aún sigue creciendo y sus obras se consolidan con el tiempo.

Pareciera que sus seguidores aún andamos detrás de su impronta, pionera y fructífera. Y no hemos terminado de recorrerla.

Un día, desde el corazón de la ciudad, Vizcaíno nos habló. Nos estrujó con su voz fuerte y nos convenció de la existencia de las utopías donde prevaleciera el arte sobre las demás expresiones humanas. Pronunció palabras como solo él podía hacerlo con argumentos inteligentes y contundentes. Imaginó un mundo construido de ideas y de principios. Y pensó que en Tijuana era factible colocar a la cultura en la cúspide de los valores.

Y tuvo la virtud de liberar las fuerzas de la pasión creadora, estimulando el talento artístico e intelectual, porque creía que las sociedades necesitan construir su espíritu a través de las artes.

Quienes te escuchamos y te conocimos, sabemos que aún falta mucho camino por transitar.

Hermandad de Octavio Paz

Soy hombre: duro poco
y es enorme la noche.
Pero miro hacia arriba:
las estrellas escriben.
Sin entender comprendo:
también soy escritura
y en este mismo instante
alguien me deletrea.

Vizcaíno alfabético

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Vizcaíno quijotesco, Vizcaíno quevediano; Vizcaíno querido

Vizcaíno romano, Vizcaíno romántico, Vizcaíno rebelde, Vizcaíno revolucionario, Vizcaíno retórico, Vizcaíno revelador, Vizcaíno rupestre;

Vizcaíno sembrador, Vizcaíno seminarista, Vizcaíno sabio, Vizcaíno socrático, Vizcaíno sinfónico;

Vizcaíno Tijuanese, Vizcaíno Tijuano, Vizcaíno Tijuánico, Vizcaíno tijuanadonte, Vizcaíno titánico, Vizcaíno trascendente;

Vizcaíno visionario, Vizcaíno vital, Vizcaíno vasconcelista, Vizcaíno volcánico, Vizcaíno ¿victorioso?;

Vizcaíno Universitario, Vizcaíno universal; Vizcaíno único.