Visita Guakil Pabellón Regional en Tijuana

Tijuana.- Para David Saúl Guakil, empresario y delegado federal de la Secretaría Economía en el Estado, el ofrecer un espacio que congrega  los sabores de nuestra región es muestra de la tenacidad, el ingenio y la creatividad de los bajacalifornianos.

“A cada paso que doy me percato que hay algo nuevo, una oferta innovadora, un espacio al que podemos llamar nuestro, ¿Por qué nuestro? Porque es de bajacalifornianos y que los tenemos aquí, a la mano, ahora sí a la vuelta de la esquina”.

Con amplia sonrisa voltea a ver la mirada de su anfitrión, René Romandía, Presidente de Canacintra, quien tras concluir una plática que  David Saúl Guakil, sostuvo  con emprendedores  para despejar sus dudas y  accedan  a los recursos del Fondo para las Fronteras, le extendió la invitación para realizar un recorrido por el espacio que hace unos cuantos meses sostiene un enorme letrero con las letras PABELLÓN que hoy se puede ver sobre lo que antes era una pared  de las instalaciones de Canacintra Tijuana.

Dos pisos, que congrega una serie de espacios pequeños, “para darle espacio a más ofertas, de esta manera ponemos a la mano productos que se encuentran en el Valle de Guadalupe, vinos, embutidos, mermeladas, aceites de olivo, aceitunas”  explicaba René Romandía mientras caminaba junto al delegado,  mostrándole  las diversas variedades y las marcas de los productos.

Son varias las ofertas alimenticias como tacos pizza, sándwiches, café y otras bebidas que están hoy al alcance de todos, “sin duda alguna debemos darle difusión a este gran proyecto que es donde se congregan los sueños de todos estos emprendedores hoy convertidos en empresarios, eso es lo que nos causa enorme satisfacción ver el nacimiento de los negocios de las familias bajacalifornianas” dijo al concluir el recorrido por el Pabellón Regional que se encuentra ubicado al lado de las instalaciones de Canacintra Tijuana en bulevar Agua Caliente, Fraccionamiento Del Prado.

“Yo voy a venir” dijo David Saúl Guakil al despedirse de René Romandía, y tras un apretón de mano, subió a su carro para ir  a su siguiente destino.