Visita al Museo Hergé y su Tintín

Por Adriana Zapién y Valente García de Quevedo

Esta semana sigo relevando a Adriana en esta visa para dos y hoy quiero relatarles mis peripecias visitando el Museo Hergé, el creador de las míticas historietas de Tintín, traducidas en muchísimos idiomas y que tienen varias películas, la más famosa la producida por Steven Spielberg y Peter Jackson. Antes que nada, les cuento que me considero un verdadero Tintinófilo, pues estas aventuras me cautivaron cuando apenas era un niño que conocí gracias a la familia Zorrilla y los libros, que traían de España, eran caros para un niño de 12 años, pero ahorrando mis domingos pude hacerme de varios, que guardo con recelo en casa.

Así que a inicio del año aprovechando que estábamos en Bruselas decidí visitar el museo del creador de Tintín, cuyo nombre real era George Remi, conocido por el seudónimo de Hergé. El museo se encuentra a una hora del centro de la capital belga, muy cerca de donde se llevó a cabo la Batalla de Waterloo, en un pueblecito universitario llamado Lovaina. Por lo que tenía que prever la compra del boleto del tren e identificar dónde lo tomaría; debo de reconocer que me sigue impresionando la amabilidad de los belgas ya que, al comprar el boleto, la amable dependiente me agradeció el interés en hacer turismo en su país y me dijo que, por ser invierno, los boletos tenían 50 por ciento de descuento, una señal de que todo pintaba perfecto.

Las cosas se acomodaron perfecto gracias a que el hotel que escogió Adriana se encuentra a unos pasos del Parlamento de la Comunidad Económica Europea, porque ella tenía todo el plan de visitarlo, pero sin saberlo me facilitó las cosas pues debajo de la plazoleta del parlamento hay una estación donde podía tomar el tren hacia Lovaina con salidas cada hora. Al día siguiente seguí las instrucciones, llegué a Lovaina y me dirigí fácilmente al museo al que entré por 12 euros. Como dato curioso cuando compré el boleto el encargado me preguntó que de dónde venía y cuando le contesté que, de México, asombrado me dijo que era el primer invitado que tenían de nuestro país en su museo.

El museo tiene unos cinco años que fue inaugurado, por lo que, aunque no lo crea todo huele a nuevo. Son tres pisos que para visitarlos con calma se requiere de unas tres horas y todas las indicaciones están en francés, flamenco, e inglés. En sus paredes se explica a detalle la vida de Hergé, considerado el padre del cómic europeo. También se exhiben muchos de los trabajos de este prolífico y creativo dibujante que dio vida uno de los personajes más icónicos del comic del siglo XX, el curioso e intrépido joven reportero Tintín, siempre acompañado por su perro fox terrier Milou, cuya primera aventura apareció en enero de 1929. Pocos saben el fiel amigo de Tintín era un homenaje a la primera novia de Hergé a quien la llamaba cariñosamente Milou.

El museo exhibe una gran cantidad de piezas y bosquejos que muestran su evolución y presenta la creación de su estudio, que fue famoso en el mundo entero. Como buen admirador de Hergé disfruté conocer más sobre todo su trabajo, pero el contacto con todos los personajes de Hergé me hicieron recordar con nostalgia mi niñez, al entrar a la tienda del museo quería llevarme todo para mi colección, pero mi yo adulto me hizo entrar en razón jajaja.  Si en sus planes está visitar Bélgica vale la pena que se den una vuelta por el museo Hergé.