Visita a vinos vintage Santander

Por Adriana Zapién y Valente García de Quevedo

Esta semana relevo a Adriana para contarles sobre la vista a un lugar singular en Santander, España: “Vinos Vintage Santander”.

Esta ciudad portuaria es la capital de la provincia de Cantabria y se localiza a la orilla de la Bahía de Vizcaya que a principios del Siglo XX, por su clima excepcional durante el verano, se convirtió en el lugar de veraneo de la realeza y su corte. Tiene un paseo marítimo que me pareció muy similar al de Niza.

Para los que somos apasionados del vino les cuento que en esta bella ciudad se localiza esta especie de Tienda/Museo en una pequeña calle, no lejos del centro de la ciudad. El lugar no tiene ningún letrero y quedé un tanto desconcertado al ver simplemente una especie de taller abandonado, una vieja oficina y de pronto un gran sótano repleto de botellas de vino antiguo y autos de colección.

Su propietario se llama Rodrigo Prieto, y es un apasionado profundo de los vinos antiguos y raros (parte de la tienda está dedicado a vinos antiguos, parte a vinos raros). Por supuesto las visitas son con estricta cita y de preferencia a Rodrigo le gusta que vayas diciéndole qué buscas para que en ese laberinto de botellas (que conoce al dedillo), busque precisamente esa botella que te está quitando el sueño.

Yo iba en busca de algún vino tinto en condiciones de ser bebido, cosecha 1969, el año de mi nacimiento. Hace unos años había encontrado un Sauternes 1969 y siempre me pesó no haberlo comprado.

Mi objetivo en esta ocasión era abrirlo en la ciudad de Jerez con mi amigo Fernando y su cuñado Paquito (gracias a los dos) por ser unos magníficos anfitriones. Sabiendo entonces qué buscaba, mi estimado Rodrigo me presentó algunas botellas.

Mis ojos no podían creer la selección tan buena de vinos de la Rioja que me mostró mientras me contaba que 1969 no había sido tan mal año como muchos de los libros comentan. Las botellas tenían las etiquetas impecables, el llenado más que correcto (se notaba el cuidado que se había tenido con ellas) y una gruesa capa de polvo y tierra que denotaban los 53 años que habían permanecido impasibles, en alguna bodega anónima.

Una vez escogida la botella en cuestión, me preguntó si deseaba algo más. Me moría de conseguir un Viña Tondonia Blanco 1973, que muchos de los expertos consideran el mejor año de producción de ese vino de guarda en todo el siglo XX. Me comentó que Tondonia cada día se convertía más y más en un vino de culto, por lo que los precios aumentaban día a día. Un ligero temblor recorrió mi espina dorsal.

Me localizó un Viña Tondonia 1973 y un Viña Bosconia también del mismo año (su hermano menor) en presentación de media botella. No podía dejar ahí esas botellas porque seguramente son el marco perfecto para celebrar los 50 años de mi acompañante en esta aventura de la vida.

Ya una vez con dichas botellas me dediqué con mi cámara a tomar fotos de colecciones impresionantes de vinos de Viña Tondonia, Vega Sicilia Único, Petrus y muchas cosas más muy por arriba de mi presupuesto. Jereces antiguos yacían junto a botellas francesas y tantos y tantos tesoros.

Sin duda recomiendo a los verdaderos fanáticos de los vinos antiguos que si viajan a España pasen a Santander y visiten este singular Museo, dedicado a los vinos antiguos donde podrán probar un vino especial por alguna fecha importante en su vida.