Virus electoral

Por Claudia Luna Palencia

Eso de movernos con total seguridad en los próximos meses es un albur, los mismos científicos que son los que saben de virus, bacterias, microbios y otros patógenos no saben a bien a bien qué pasará con el SARS-CoV-2 en la medida que la gente vaya vacunándose.

Me parece una falacia creer que el ritmo de vacunación a nivel global avanza con la misma celeridad que acontece con Reino Unido, Israel, Estados Unidos o Emiratos Árabes; y presuponer que, todos al unísono, saldremos vacunados creando un cerco mundial al coronavirus con más del 70% de la población mundial inmunizada.

El propio António Guterres, titular de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) viene denunciando que, hasta la fecha, un total de 130 países no han recibido ninguna sola dosis.

A este ritmo pasará una década para lograrse la inmunidad global y la erradicación del virus es también otra de las quimeras, porque insisto, ni los propios científicos tienen toda la información al respecto… hay que ser sinceros: estamos improvisando sobre de la marcha, aprendiendo del día a día, de los errores y los aciertos.

El Covid-19 nos ha hecho cobayas humanas en un magno laboratorio de experimentación y con base a este criterio, la probabilidad de movernos seguros como antes lo hacíamos sigue siendo muy cuestionada.

El curso de los acontecimientos nos dará la respuesta, ahora mismo sabemos que hay gente que se reinfecta aunque haya pasado el contagio y tenga anticuerpos; hay gente que se infecta por primera vez aunque ya tenga las dos dosis puestas de cualquiera de los sueros que así lo establecen; también hay evidencia de que las PCR no son completamente fiables.

Este virus le está dando mucha lata a la inteligencia humana que deberá demostrar sus dotes no sólo de resiliencia sino de capacidad de vencer la adversidad.

Y mientras la ciencia tiene sus preocupaciones, la gente experimenta las suyas propias y los políticos también avanzan por otro carril así vamos en esta pandemia con tres carriles cuyas visiones, necesidades y conocimientos chocan los unos con los otros.

La ciencia pide calma para saber si se lograra la inmunidad de rebaño una vez que la población supere el 70% de la gente vacunada e igualmente, para dilucidar si los viales además de brindar anticuerpos también evitan la propagación del SARS-CoV-2.

A su vez, cada día las personas están anímicamente más agotadas y quieren recuperar su vida en todos los sentidos: moverse en libertad, salir, amar, comprar y viajar.

Luego están los políticos, que tienen sus propias motivaciones fundamentalmente electorales, y le ven el rédito a las vacunas y cada uno intenta, desde la posición en la que se encuentra, hacer su corte de caja.

A colación

A Benjamín Netanyahu le ayudó muchísimo que Israel sea uno de los países con mayor cantidad de gente vacunada y a un ritmo fabuloso, a tal grado que ha vuelto a ganar las elecciones y ahora el presidente de Israel le vuelve a encargar que forme gobierno para seguir siendo primer ministro a pesar de los graves cuestionamientos de corrupción.

Con Jair Bolsonaro, en Brasil, las cosas van de mal en peor, no sólo le llueven las renuncias del ministerio de Sanidad sino que ahora el Ejército se desliga de su presidente harto de la pésima e inhumana gestión de la pandemia en la nación carioca. A tal grado es la alerta, que la propia OMS y la OPS, advierten del grave peligro vírico en el que se ha convertido dicho país.

En la capital de España, habrá elecciones para elegir la cabeza de la Presidencia de la Comunidad Madrid, el próximo 4 de mayo y por supuesto las vacunas son el eje de los dimes y diretes entre unos y otros mientras la gente sigue esperando a que se terminen de pelear y las tomen verdaderamente en cuenta.

Por supuesto, México no podía quedar fuera de este manoseo, y con 15 estados con contiendas electorales para cambiar de gobernador, las vacunas a cuentagotas serán el balón de disputa en medio de una crecida de los fallecidos. El peor virus es el de la negligencia.