Violencia incoherente y extrema

Por El Recomendador

Con la misma indiferencia con la que las leyes y las autoridades actuales se abstienen de proteger al consumidor y a los derechos y a la privacidad de los niños, se dan las películas y series incoherentes que propagan la violencia extrema.

Hoy día los “influencers” que más efecto hacen en nuestros niños son, en realidad, figuras humanas ficticias creadas digitalmente por empresas que manejan algoritmos cuyo único fin es lucrar. De esta misma manera los algoritmos de Netflix recetan a los adictos a la violencia dos películas con violencia extrema y con relatos absolutamente incoherentes:

1.- Sweet Girl, película norteamericana del 2021. Trata de un marido destrozado que jura llevar ante la justicia a los responsables de la muerte de su mujer, a la vez que protege a la única familia que le queda, su hija.

La crítica internacional es implacable: “Toda clase de matanzas con un final absurdo”. “Un convencional thriller conspiranoico (sic) del montón que despliega un absurdo giro final”. “Ejecuta de manera rancia todos los clichés de venganza”.

La moda es ver a jovencitas pelear simultáneamente como si fueran luchadoras rudas profesionales contra matones montoneros y con apariencia invencible… De repente el personaje varón se convierte en su propia hija y nadie se ocupa de explicarnos cómo tal cambio se pudo dar.

2.- Intrusión, película norteamericana de estreno. Una mujer se casa con un protector que parece tiernísimo, una encarnación del marido perfecto que le construye hermosísima casa ideal en despoblado. Viene, a continuación, una misteriosa primera intrusión de extraños que desencadena la gradual aparición de un monstruo imprevisible: el marido que no resultó, siempre, una blanca paloma.

También citamos la implacable crítica: “Uno de esos misterios en que tanto el sospechoso como el investigador no paran de cometer ese tipo de errores estúpidos y poco creíbles que generan un suspenso trillado”. “Hay demasiados momentos en los que los personajes que se supone que nos tienen que importar de alguna manera, son convenientemente idiotas”.

Mis disculpas con los lectores por no haber podido encontrarles nada valioso esta semana.

La atenuante es que así andan las cosas en la industria del espectáculo: la aguja en el pajar que buscamos se esconde y se esconde; los medios no dan cuartel en darnos pésima calidad. Así se altera la vida “contando” historias incongruentes.

Además, si ven el canal 5 de Televisa, esta estación nos dedica más de veinticinco minutos con los que interrumpe a cada rato el relato que están “contando” y luego abruptamente ni al argumentista ni al director se les ocurrió decirnos el desenlace y la televisora nos corta el final para dar entrada a otro “super-relato”.

La ley que nos dice que los medios son del pueblo para el bien de éste y que es obligación de la autoridad administrativa defender a la audiencia. Pero son cosas que hoy parece que dejan a leyes y autoridades sin cuidado.

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