Violencia de género

Por Juan Manuel Hernández Niebla

“Calificar la violencia de género como un asunto de mujeres, da a los hombres la excusa perfecta para no prestar atención”, Jackson Katz

La organización Semáforo Delictivo menciona que México tiene una tasa de homicidios cinco veces mayor a la media mundial, donde los feminicidios se mantuvieron en rojo durante el 2020 y con tendencia al alza.

Según el Secretariado Ejecutivo Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), durante 2020, en México fue asesinada una mujer cada dos horas y media en promedio. El reporte en mención muestra que en ese periodo fueron asesinadas 2,723 mujeres, 940 catalogadas como feminicidios, donde la violencia familiar subió 4.7% con 220,028 casos denunciados, y la violencia de género tuvo un alza de 27.4%, con 4,050 casos.

En BC, veinte mujeres fueron asesinadas durante los diez primeros días de 2021, 287 en 2020, 265 en 2019 y 302 en 2018, donde el asesinato de mujeres representa en promedio el 8% de los homicidios totales, y donde el mismo SESNSP clasifica cuatro de nuestros cinco municipios entre los primeros 100 con más feminicidios (México tiene 2,446 municipios); donde Tijuana es 2do. lugar a nivel nacional, Ensenada está en lugar 22, Mexicali 26, y Rosarito 86.

La principal diferencia entre un feminicidio y un homicidio común contra una mujer, está relacionado a si el homicidio se hizo por razones de género, donde el feminicidio es un crimen de odio contra una mujer por el hecho de serlo, acompañado de acciones de extrema violencia y deshumanización. El asesinato de una mujer por un hombre por machismo y misoginia.

En la mayoría de los casos, el feminicidio viene precedido por abusos emocionales y físicos, por lo que debería ser posible prevenirlo.

Siendo el feminicidio un delito del fuero común en México, la responsabilidad de su clasificación, investigación y castigo corresponde a cada Estado, debiendo los mismos cumplir tanto con estándares internacionales, como los lineamientos que en su caso dicta el gobierno federal.

Desde 2015, la Comisión Interamericana y la Comisión Estatal de Derechos Humanos solicitaron una alerta de género para BC por la alta tasa de feminicidios, misma que fue “intercambiada” a un exhorto consistente en catorce recomendaciones, y la creación de un Centro de Justicia para Mujeres, donde las recomendaciones no fueron cumplidas, y el Centro no funcionó.

Cinco años después, a instancias nuevamente de la CEDH, en diciembre pasado la Comisión para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres (CONAVIM), organismo desconcentrado de la Secretaría de Gobernación, instaló una mesa de trabajo con la Fiscalía de BC, para dar seguimiento a la alta incidencia de feminicidios, donde en base a la propuesta de solución que proporcione la FGE, el último día de enero tomarán ahora si la decisión de emitir una alerta de género para Baja California.

La emisión de una alerta de género obligaría al estado a generar protocolos específicos para erradicar la violencia de género, incluyendo una verdadera articulación en infraestructura y presupuesto para la recientemente creada Fiscalía Especializada en Delitos de Género.

Desafortunadamente, a la fecha no existen ni los presupuestos, ni los diagnósticos, ni los programas de prevención de violencia de género que se enfoquen no solo a la víctima, sino en el potencial victimario.

Como todos los delitos relacionados al tejido social, la violencia de género no es sólo un tema de justicia, sino de prevención en desarrollo social y salud, así debería abordarse.