Vikingos

Por Juan José Alonso Llera   

“Se pesca cuando hay peces, no cuando el clima es bueno”

No cabe duda que la vida es generosa conmigo, me refiero a tener la oportunidad de viajar y conocer qué ha pasado en este planeta. Escribo este artículo bajo una tormenta de nieve en Islandia (suena arrogante jajaja, pero es la verdad), después de haber cocinado salmón acompañado de mi familia y un tempranillo de la Rioja, estando a un par de grados bajo cero, quiero compartirles la maravillosa aventura que ha sido visitar este gran país de herencia vikinga. Una nación limpia, ordenada, llena de gente amable que impresiona su nivel de convivencia y respeto por la naturaleza.

Sin duda es un privilegio poder postrarte en una noche despejada mirando al cielo y ser testigo del espectáculo provocado por las auroras boreales, potenciado por la intrusión varios metros bajo el hielo dentro de un glaciar y magnificado por la visita al Gran Geysir, que por cierto me empapó con agua caliente y sulfurosa.

Islandia es un territorio localizado en el extremo noroeste de Europa, cuenta con una población cercana a 350 mil habitantes, tiene una gran actividad volcánica y geológica, factor que afecta en gran medida al sorprendente paisaje. El interior del país consiste en una meseta formada por desiertos, montañas, glaciares y ríos glaciales que fluyen hacia el mar a través de las tierras bajas.

El primer establecimiento humano data del año 874, cuando el líder noruego Ingólfur Arnarson se convirtió en el primer colono permanente de la isla. A través de los siglos siguientes, grupos de origen nórdico y gaélico se asentaron. Hasta el siglo XX, la población islandesa dependía de la pesca y la agricultura, de 1262 a 1944 formó parte del reino de Noruega y, posteriormente, de Dinamarca. En el siglo XX consiguió su independencia y de ahí la economía islandesa se desarrolló rápidamente, a pesar de su aislamiento del mundo debido a su ubicación geográfica. También fue cuna del gran Leif Erikson quien era un explorador vikingo, considerado como uno de los primeros europeos en llegar a América del Norte, antes que Cristóbal Colón. Leif fue el segundo de los hijos del explorador noruego Erik el Rojo, quien hacia el año 985 fundó el primer asentamiento vikingo en Groenlandia, poco después de haber sido exiliado de Islandia.

Islandia ha sido considerada no hace mucho como uno de los países más ricos del mundo, y a pesar de que la crisis financiera golpeó muy fuerte en 2008 ha conseguido recuperarse rápidamente y sigue manteniendo un sistema de salud pública envidiable, unos porcentajes de universitarios inalcanzables para los demás del 96% (Suecia se queda en un 95%).

Un punto que llamó poderosamente mi atención, hay censados 85 mil caballos, llamados comúnmente Ponis Islandeses. Estos caballos son pequeños y cortos de patas pero muy aguerridos, trabajadores y resistentes, llegaron a la isla con los primeros vikingos noruegos, son de pura raza y proceden originariamente de las estepas de Mongolia. Todos los caballos están domesticados y son propiedad de alguno de los 54 mil jinetes registrados. Otra curiosidad, en la isla apenas hay árboles y los islandeses, que parece que tienen un dicho para todo, bromean al respecto diciendo que: “Si te pierdes en un bosque en Islandia, sólo tienes que ponerte de pie”. En fin una experiencia maravillosa que merece ser contada.

P.D. Mientras tanto en tierra Azteca se pactan las capturas de Tomás Yarrington (5 años prófugo) y el gordito simpático, Javidu. No cabe duda de que EPN requiere subir sus bonos, para que el PRI siga vivo rumbo al 2018.