Vientos del Norte

Por Guadalupe Rivemar Valle

giralunas5@hotmail.com

Y es tal la fuerza, la inventiva, el arrojo  de los tijuanenses, que nos hemos  convertido en ejemplo nacional de  cómo se revitaliza una ciudad lastimada. Con gran orgullo, José Galicot, líder de  Tijuana Innovadora, el movimiento que avanza  hacia otras ciudades del país, dio el banderazo  al evento  Juárez, Competitiva, prácticamente  de la mano del presidente Felipe Calderón. Ahí  también se movilizaron empresarios y otros grupos ciudadanos, para darse a la tarea, igual que  sucedió en esta ciudad, de recuperar la dignidad  de una tierra erosionada por la violencia. Tijuana  Innovadora desarrolló un esquema singular con  un gran equipo de talentos en el área de mercadotecnia y comunicación, bajo la genial dirección  de Tomas Perrín, y una pieza fundamental que  sostiene buena parte de la economía regional, el  sector industrial cuyo engranaje se echó a andar  gracias a otro tijuanense excepcional: Alejandro  Bustamante. Que orgullo para todos, saber que  Ciudad Juárez y otras ciudades del país, se inspiran  en este gran movimiento para transformarse, para  reinventarse ante sí mismas, ante el país y ante el  mundo. Hasta el momento en Juárez arrancaron  con un gran concierto masivo por la paz con Maná  y entre otros personajes de talla internacional,  Mijail Gorbachov en su conferencia magistral ya  les motivó a resurgir con la casta y el heroísmo  histórico que caracteriza a esta ciudad. Hoy por  hoy, Juárez tiene su fiesta y la celebra en grande. 

Pero el testimonio vivo de una Tijuana  fuerte, no se da solamente por esta  coyuntura eventual. La prensa nacional,  para ser específicos el Excelsior del sábado  15 dedica dos páginas a Tijuana con diversos  reportajes que documentan sobre todo la  vida cultural. La cabeza decía: Después de  la tempestad, viene Tijuana. Y de nuevo  somos la ciudad que da esperanza de  cambio en el país. En primera plana había un  llamado también con mención en el titular a  Tijuana pero desde otra fuente, aquella que  habla a partir el dolor, en el contexto de los  diálogos del poeta Sicilia con el presidente  Calderón. Sicilia emplaza al Presidente con  palabras precisas que lanza como dardos, y le  exige cambios en su estrategia para alcanzar  la paz en México. Lo acusa. Le exige. Lo acorrala. Le pide el alto a la  guerra contra el narco, de la cual su hijo fue víctima. El hombre del  poder, responde que la paz no se logra sólo con palabras.

Y las aguas se agitan y unos gritan su pena desagarrados y otros,  sus glorias. Esa misma noche otro viento del Norte se instalaba en la  explanada frente a Palacio de Bellas Artes: Murales bajo las Estrellas,  proyecto de Gregorio Luke que inicia en Long Beach, California y se  abre paso hacia el sur, a partir de sus espectaculares presentaciones  en Tijuana. Ahí estaba Tere Vicencio, directora del INBA, quien  impulso también el proyecto desde el Cecut. La proyección de los  murales estuvo a cargo de otro productor instalado en esta ciudad,  Carlos Portilla. Los vientos del Norte soplan fuertes, y se abren  paso rescatando valores que van en picada: La dignidad, el amor  a la patria, el orgullo de ser mexicano, el arte nacional. Luke dice  que cuando salió de México, México entró en él y desde entonces,  se ha dedicado obsesivamente a estudiar su música, su cocina,  su danza, su cine, su pintura. Sus producciones, su estudio es  producto de la soledad y la distancia, dice. Su manera de rescatar  al país es recordarle a la gente lo valioso que somos. Por lo pronto,  allá en la explanada del Palacio de Bellas Artes, frente al recinto  más emblemático de la cultura mexicana, cerca de 8 mil personas,  apreciaron de manera distinta, los murales de Orozco, Rivera y  Siqueiros, que salieron a la calle para decir en voz de Luke, parte de  nuestra historia, porque lo que México necesita, afirma, es a México.

*La autora es promotora cultural, directora de la Sala Raúl Anguiano

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