Vientos de Santa: Los acuerdos de Blásquez

Foto: El senador Marco Antonio Blásquez con don Mario Vázquez Raña, de la OEM.

Por El Informante

El que parece que  anda tejiendo alianzas de alto nivel es el senador Marco Antonio Blásquez.

Se ha hecho costumbre en sus redes sociales verlo fotografiado con los actores más importantes de la vida política del País, y a esto se le suma una constante presencia en los temas de la agenda nacional, como por ejemplo en la defensa de los periodistas, asuntos fiscales y la reconstrucción de la carretera escénica Tijuana-Ensenada.

Se entiende que esté de lleno en los temas, porque es su obligación, pero lo que levanta suspicacias es su «inventario de acuerdos», que incluye a Luis Videgaray, Gerardo Ruiz Esparza, Emilio Gamboa, César Camacho, Marcelo Ebrard, Bernardo Gómez (vicepresidente de Televisa) y recientemente el magnate de los periódicos, Mario Vázquez Raña.

Hace 2 años cuando el entonces periodista de PSN aseguraba que sería senador de la República por Baja California desde la izquierda, muchos nos reímos de él, incluso aquí en este espacio.

Ahora como Senador y participando en acuerdos importantes con gente de poder ¿alguien podría reírse de él cuando asegura que está construyendo su ruta hacia la gubernatura de Baja California?

Al principio resultaba difícil entender por qué su empeño en mantenerse tan cerca de los priistas, siendo que era izquierdista.

Hoy que vemos el gran vacío de liderazgos que hay en el PRI de Baja California y la desunión que hay en la izquierda, se antoja un espacio hecho a la medida de Blásquez para 2019. Ya el tiempo lo dirá.

 

Evaluación de diputados

Por demás interesante la propuesta presentada por el diputado local Cuauhtémoc Cardona Benavides, para reformar los artículos 38 y 39 de la Constitución de Baja California, con el fin de crear un proceso de evaluación legislativa.

El Informador de Baja California, hoy Infobaja, desde su creación en octubre del 2009, planteó como uno de sus propósitos le evaluación de las acciones de gobierno, y se han hecho varios esfuerzos en ese sentido que en varias ocasiones no han dejado muy contentos que digamos a los señores legisladores a la hora de meterles lupa a su “trabajo”, pues muchos de ellos salen “raspados”.

Ante la falta de transparencia y de un sistema de evaluación claro, en ocasiones las evaluaciones que realizan medios independientes como Infobaja, pueden tener impresiones, pero se trabaja con lo que se tiene a la vista. Hace dos números este medio publicó una evaluación en la que nuestro compañero Luis Alonso Pérez, tuvo que ventarse un clavado acta por acta de las sesiones del Congreso para poder hacer una revisión del trabajo de los 25 diputados, debido a que no existe un sistema que arroje esa información.

Por ello es de aplaudirse la iniciativa presentada por Cardona, ahora ojalá y las fracciones de todos los partidos representados en la Cámara local apoyen la propuesta, pues históricamente a los señores legisladores y a los políticos en General no les gusta que los evalúen.

 

Osuna Camacho, insiste

El ex Delegado de la Mesa de Otay, José Osuna Camacho, no quita el dedo del renglón en su aspiración por la dirigencia estatal del PRI.

Acaba de enviar un correo a su lista de contactos en el que de nueva cuenta plantea sus propuestas de trabajo y reitera su interés por participar. Muy interesados también andan “picando piedra”, el ex alcalde de Tecate Javier Urbalejo, el ex diputado y ex regidor y actual consejero Nacional del PRI Carlos Barboza, la propia Nancy Sánchez, actual dirigente estatal del partido y hasta el ex legislador Carlos Murguía, entre otros.

Osuna Camacho titula su lista de propuestas ¡QUÉ HACER¡, que según dice ha enriquecido con los comentarios, opiniones y propuestas recogidas de la militancia y sociedad civil durante los últimos tres meses que asegura llevar recorriendo el estado en su calidad de aspirante a dirigente.

Entre algunas de sus propuestas se encuentra: reestructuración y fortalecimiento de los órganos de dirección; evaluación de sectores y organizaciones;  análisis y diagnóstico de la situación actual del PRI ante la sociedad;  formar una corriente política institucional que promueva la unidad y

fortaleza del partido;  partido de causas sociales, especial atención a grupos vulnerables; acercamiento de la dirigencia con la base territorial; elaboración de un padrón (listado) estatal y por municipio de militantes y cuadros partidistas y reclutamiento y formación de militantes, entre otros.

 

La peor guerra interna en la historia

La opinión generalizada sobre la guerra civil que ha estallado en el Ayuntamiento de Tijuana es que es grilla barata, burdos pleitos de intereses que no van a llegar a nada, pero la realidad es que no se puede minimizar lo que está sucediendo en la Comuna ni echar a saco roto las acusaciones que se han cruzado.

Tan sencillo como que nunca en la historia, desde que Tijuana se erigió como municipio libre, se había ordenado la suspensión de un Secretario del Ayuntamiento, el funcionario políticamente más importante después del Alcalde en la estructura del gobierno de la ciudad.

Tampoco se había dado el caso de que un Presidente Municipal  acusara abierta y públicamente a un integrante del Cabildo  de cometer un acto corrupción que por sí solo es constitutivo de delito. Ni siquiera en el 16 Ayuntamiento se llegó a tanto cuando el Síndico Marco Antonio González Arenas mantuvo una guerra sin cuartel contra el entonces alcalde Francisco Vega de Lamadrid.

Kiko y Marco Antonio se insultaron, se jugaron sucio y llevaron el pleito hasta lo risible, pero nunca hubo una acusación de ese nivel.

Vaya, ni en la administración de Carlos Montejo, donde el sainete interno fue la regla en Cabildo, se llegó a un señalamiento tan grave y tan directo como el que hizo la semana pasada el alcalde Jorge Astiazarán sobre el síndico Arturo Ledesma Romo. La guerra estalló antes de cumplir los primeros 100 días de gobierno y la realidad  es que a simple vista parece irreconciliable.

 

Fallida pipa de la paz

Cuando en México se crea una comisión y se nombra un comisionado para investigar  determinado escándalo, es el equivalente a entregarle un pasaporte rumbo a  la congeladora y el archivo muerto.

Eso fue lo que al iniciar la semana se buscó hacer sin mucho éxito con el gran escándalo de Sindicatura. Meterle un poco de hielo, minimizar su magnitud y desear que temas como los Óscar o el Chapo Guzmán se roben la atención de la opinión pública.

Después de la reunión de la dichosa comisión y del nombramiento del regidor Héctor Riveros como comisionado y único autorizado a hablar sobre el tema, el zipizape del Ayuntamiento de Tijuana estaba tomando el peor de los caminos posibles: El de simular que no pasa nada, darse una palmadita de buenos compadres y hacer como que todo fue un repentino pleito de cantina  que no volverá a repetirse.

La foto del secretario de gobierno Bernardo Padilla y el síndico Arturo Ledesma sonriendo y dándose una palmadita amistosa circuló de inmediato en redes sociales y no obtuvo los mejores comentarios.

De hecho la crítica fue generalizada. El argumento de “Tijuana no se merece esto y hay que ponernos a trabajar” no convence ni tranquiliza.

Por el contrario, hace pensar lo peor. El “vamos a darle vuelta a la página” no se ve ante la opinión pública como un gesto de humildad ni de civilidad, sino el aceptar que las dos partes involucradas en el pleito tienen cola que les pisen  y prefieren vivir en complicidad antes que declararse la guerra.

 

Un futuro turbulento

A la administración  municipal le quedan 33 meses de trabajo. Son 33 largos meses en los que Jorge Astiazarán tendrá que sentarse en la mesa de Cabildo a lado de un síndico al que acusó públicamente de extorsión, lo cual no será sencillo.

Astiazarán está en la mayor encrucijada de su carrera política. Si decide darle la vuelta a la página y olvidar el asunto, quedará la impresión de que es cómplice al tolerar y solapar la corrupción y el mensaje a los tijuanenses será pésimo, pues permanecerá  viva la idea de que en su gobierno opera una cueva de ladrones sin que se pueda hacer nada al respecto.

Si se retracta y ofrece una disculpa por no tener pruebas para sostener su acusación, entonces quedará como un político pusilánime, poco confiable y pésimamente asesorado que habla a la ligera.

A Astiazarán no le queda otro camino más que sostener su acusación e iniciar el camino legal para fincar responsabilidades administrativas y penales. Si Astiazarán quiere mantener esa imagen personal de ciudadano no maleado con manos limpias, entonces debe tener firmeza y sangre fría para no perder credibilidad.

Ojo, mal se vería Astiazarán en envolverse en la bandera para defender a capa y espada a su secretario Bernardo Padilla. El tema de las cuentas mochas en Desarrollo Social Municipal no es nuevo y los que saben dicen que en su momento le llegó a la ex síndica Yolanda Enríquez y si no se actuó fue por no perjudicar la campaña electoral de Astiazarán, de la que Bernardo era  coordinador.

Los que saben cómo corre el agua, dicen que los expertos en Ley de Responsabilidad de los Servidores Públicos y Ley de Régimen Municipal se están quemando las pestañas en los archivos para ver antecedentes de pleitos similares y se encontraron con que hace muchos años, cuando mandaba en Tijuana el III Ayuntamiento, hubo un proceso para separar al síndico del cargo.

La consigna, dicen, es lograr de la forma que sea la salida de Ledesma Romo, ya sea apretando la pinza jurídica o bien negociarla en lo político, un tema donde Jorge Hank podría resultar fundamental por la influencia que ejerce sobre el hermano mayor del síndico, el tremendo Pochongo Ledesma.

Arturo no tiene una carrera política que cuidar y el grupo de los juniors verdes no pierde una posición con su salida, pues su suplente Noe Rivera es gente suya.

Tampoco tiene la experiencia ni los operadores para sostener una guerra de alta intensidad durante un trienio. Por otra parte, un naufragio tan prematuro de la administración de Astiazarán afectaría severamente el proyecto hankista y en aras de salvar el barco, bien se podría negociar el sacrificio del hermanito del Pochongo.

En el cuarto de guerra de Astiazarán se piensa que la salida del síndico sería la única opción para que el presidente consolide su autoridad y no pierda credibilidad ante la opinión pública. Pero claro, tampoco es que sean enchiladas deshacerse de un integrante del Cabildo.