Venezuela

Por Carlos Murguía Mejía

La no intervención y libre autodeterminación de los pueblos; así como la abstinencia de calificar un gobierno y la facultad de retirar su legación diplomática cuando así lo considere prudente nuestro País, es una de las prerrogativas atento a las tesis juaristas y del Doctor Genaro Estrada.

Es penoso que comunicadores como un señor José Cárdenas -de Radio Fórmula- califique las posturas de la República en simples “Dichos”. Es claro, que ante la ausencia de argumentos del comunicador prevalezca su intolerancia y mala fe.

Los asuntos de Venezuela, son de ellos y para poder emitir un juicio de condena a su gobierno es menester conocer a fondo la problemática y crisis que hoy enfrenta; sin embargo, la solución a su crisis política deberán resolverla los venezolanos y nadie más.

Salvador Allende, Omar Torrijos, son parte de la historia donde la intervención extranjera se hizo con un deliberado propósito injerencista en perjuicio de la soberanía del pueblo de Chile y Panamá.

Los observadores electorales internacionales que han estado y dado cuenta de las elecciones en Venezuela y que por cierto, poco se ha difundido desde la llegada de Hugo Chávez, hasta Maduro, han pasado 26 elecciones democráticas, entre ellos hasta el ex presidente James Carter. Bueno, más bien dicho, sí se difunde pero únicamente lo que puede ser negativo ya que el antagonismo ideológico e intereses de Venezuela y Estados Unidos son claros. Para nadie es un secreto que el proceso de desestabilización de Venezuela tiene un origen: Que los Estados Unidos de Norteamérica sean los que controlen la producción del petróleo que posee en grandes cantidades el país sudamericano, así de fácil. El aval para ello lo constituye los países que integran: el “Grupo de Lima”.

México, respetuoso de la soberanía de los pueblos hermanos de Centro y Sudamérica.

Quien tiene la oportunidad de expresarse en un medio impreso, deberá hacerlo respetando las diversas ideologías o no, que pudiese profesar el lector. Éste, es el más importante y merece todos nuestros respetos y consideración.

La explicativa anterior obedece a una circunstancia de particular interés: que quede claro, el presente ensayo no conlleva aprobación o desaprobación de ideología política alguna; pero sí, el respeto legal, histórico y tradicional a las tesis del Benemérito de las Américas, Don Benito Juárez García y Doctor Genaro Estrada. Conceptos vigentes, valiosos y que no obedecen a “dichos y menos ocurrencias”. La historia por sí mismo se explica y nos da luces para entender el entorno patrio y la conducción de México a seguir en un mundo globalizado e internacionalista; sin desconocer, hechos que pudiesen considerarse como violatorios a los Derechos Humanos.