A veces por momentos

Por Ana Celia Pérez Jiménez

No siempre confiamos en el proceso, en la espera, en ese tiempo donde sentimos que se está cocinando algo y al punto final será aquello que esperábamos, deseamos y trabajamos en ello.

Pienso que es natural y normal, porque con base a la experiencia vemos que las sumas no salen y no siempre los factores serán igual al producto, desde lo emocional, lo físico y lo reproducible.

Es que todo cae en su particularidad, su defecto natural y en lo que debe y puede no ser. Y aquí me proyecto, pero también me redimo, comparto lo que me hace insegura en mis haceres, pero también que me endereza y me ayuda a seguir adelante, en esta montaña rusa, que aunque me dispara emociones y me marea, no quisiera de otra forma o tal vez sí, pero la vida sé que no es de perfección.

Estoy segura o bien tengo claro que entre más intentemos elevamos nuestras estadísticas y en eso estoy totalmente a favor, hacer las cosas las veces que sea necesario hasta estar de acuerdo o satisfechos con el resultado, sea lo que sea; a mí me ha funcionado, a mi así la vida y tanto me funciona y sí se necesita coraje, sí se necesita voluntad y la valentía de continuar a pesar de tanto.

Porque no siempre llega a lo deseado el más afortunado o el más talentoso a veces es el que nunca lo deja de intentar.

Y tal si tenemos miedo a la decepción, al tiempo perdido, al resultado no esperado, pero dentro del mismo proceso hasta que va con sus partes erróneas va el aprovechamiento y eso lo es todo para el ser humano en la vida, el aprendizaje y su proceso, la confianza con la que inicie en el primer renglón tal vez ya va demás o cuestión que se va agregando con el tiempo, pero en el hacer y el actuar está la misma obra reposando, la clave y el punto de lo imaginable y tangible.

Y a dónde voy con eso, tal vez a intentarlo y eso es todo al “intentarlo” en las áreas que sea, las oportunidades son para uno mismo y no de nadie más. No siempre confiamos en el proceso… pero hay que ir un poco más allá.