¡Vaya manera de responder!

Por Maru Lozano Carbonell

Sostengo que “responsabilidad” es “responder”. La capacidad de respuesta de cada quién la determina su base moral, sus necesidades y su manera de regular emociones.

Hoy me enfoco en la educación. Soy docente también. Todos mis amigos maestros estaban estresados y atoradísimos con esto de dar clases a distancia. ¿La encomienda? Si es escuela privada, la obligación es mantener la clase y avanzar conforme a planeaciones de una manera creativa, dinámica y virtual. Solo supe de pocas escuelas que capacitaron a sus maestros en ello, el resto, simplemente exigió.

Varios maestros hicieron hasta lo imposible por cumplir, por supuesto con recursos propios, pero los chicos ni caso. Pocos alumnos, hijos de padres comprometidos y preocupados, se hicieron presentes en su clase estos días. Tengo una página en red social para empleo de docentes. Se me ocurrió compartir unas aulas virtuales gratuitas y ofrecía un tutorial hecho por mí por si no tenían idea de cómo hacer una clase así. ¿Sabes cuántos docentes me pidieron esto? ¡Ninguno! Es increíble que hay queja, pero no hay voluntad. Casi todos recurrieron a la entrega sistemática de archivos con instrucciones para el llenado de hojas de trabajo en libros y cuadernos.

Se me ocurrió poner en mi página -de más de dos mil miembros- que, si algún maestro había hecho videos de algún tema, todos lo compartiéramos. Y ¿qué crees que pasó? Por mensaje privado los dueños y directores de escuelas me pidieron que borrara esa iniciativa porque si no, sus maestros “no iban a trabajar” y entonces no les pagarían.

Tienen razón porque los padres de familia desean que el docente frente al grupo de su hijo sea quien les dé seguimiento, sin embargo, el enfoque educativo no lo encontré por ningún argumento, todos peleaban que sus maestros trabajaran, de lo contrario, ¿cómo solicitar entonces el pago de colegiatura?

A mí personalmente me desanima que los alumnos no se interesaron en cumplir con sus clases y me esforcé el triple en ello y me esforzaré el triple todavía estas semanas que vienen.

¿Los padres de familia dónde y cómo están acompañando este proceso? Considero que, desde el miedo por perder el empleo, desde el enojo por arriesgarse los que sí tienen que ir a trabajar, desde la tristeza por la incertidumbre y dolor que muchos viven y desde la improvisada forma que es posible.

En México no hemos pasado aún mucho de lo difícil que puede ser esta pandemia y la mayoría de la gente está afuera por la razón que sea. Urge una autoridad que exija a las empresas y a la sociedad en general una conducta acorde a la situación de prevención vital que todavía podría darse.

Poco tiempo llevamos con esto y lo que se asoma es un México muy aguantador, muy sumiso, muy entregado pero muy poco unido al momento de hacer equipo y responder con alto sentido del deber ser. Esto nos enseña a socializar más para poder contar con más gente de todo tipo. No es justo que los hijos estén en casa despreocupados o preocupados sin responsabilidad alguna ni objetivo fijo. Quizá sería bueno leer en familia o escuchar el audio del libro: “El hombre en busca del sentido” de Viktor Frankl.

No es necesario esperar a la admirable solidaridad de nuestro país, ¡respondamos a la altura desde ya!