¡Vamos de mal en peor!

Por Jaime Bonilla Valdez

Dicen que un pesimista es un optimista bien informado.

Como usted recordarán, en varias ocasiones he utilizado este medio para advertir sobre las malas decisiones del gobierno y sus consecuencias.

 

Por ejemplo, el 20 de octubre del año pasado mencioné los efectos negativos que ocasionaría en la frontera el incremento al Impuesto al Valor Agregado. Un año después, los resultados están a la vista: miles de empleos se han perdido; los presupuestos del estado y los ayuntamientos fueron recortados y con ellos la obra pública; para subsistir, muchos comerciantes han tenido que recurrir a la informalidad; el poder adquisitivo de las personas ha disminuido como consecuencia del aumento en precios de los artículos de primera necesidad.

Hace también cosa de un año, denuncié que el gobierno mentía al asegurar que la llamada reforma energética ocasionaría una disminución en los precios de los combustibles. Como sabemos, los gasolinazos no han parado y, como se ven las cosas, parece que llegaron para quedarse.

Sobre ese mismo tema, en noviembre de 2014 advertí sobre la inevitable caída en los precios intencionales del petróleo no obstante lo cual el primero de este año nos asestaron un megagasolinazo de graves consecuencias inflacionarias.  El 16 de Diciembre del 2014 dije que la falta de capacidad para gobernar de Enrique Peña Nieto ocasionaría serios problemas para las finanzas del país en el 2015. Esto efectivamente ocurrió: el consumo interno ha bajado, la inflación se incrementa diariamente, la volatilidad cambiaría se ha tornado amenazante y la reforma fiscal fue un duro golpe mortal para la creación de nuevos empleos. En otra ocasión, hablé sobre el desconocimiento que los funcionarios federales tienen sobre nuestra frontera, demostrando su insensibilidad hacia Baja California y sus problemas económicos. Como consecuencia de lo anterior, la economía regional está a la deriva.

El pasado 24 de junio advertí sobre un nuevo golpe a la clase trabajadora cuando la comida rápida que se vende en las tiendas de autoservicio quedó sujeta al 16% del Impuesto al Valor Agregado. Como resultado de esta medida recaudatoria se ha visto afectado el bolsillo de miles de obreros, oficinistas, empleados de la construcción y choferes, es decir, la clase trabajadora que, debido a su rutina, se ve en la necesidad de consumir comida rápida.

El 8 de Julio del 2015 dije que Peña Nieto no ha cumplido la mayor parte de sus promesas de campaña cuando se encuentra a casi la mitad de su sexenio. Mientras tanto, la economía se va a pique y con ella el valor del peso mexicano que se cotizaba a 13 por uno frente al dólar al inicio del sexenio mientras que, actualmente, rebasa los 17 pesos en las instituciones bancarias.

En el ámbito regional, en más de una ocasión he mencionado la urgencia de que el gobierno del estado y los municipios dejen de recurrir a la deuda pública para financiar su operación.

Lamentablemente, el gobierno de Baja California ha recurrido a préstamos adicionales por más de 6 mil millones de pesos desde que asumió el poder Francisco Vega de la Madrid.

Por su parte, el ayuntamiento de Tijuana acudió de nuevo a la banca para reestructurar los pasivos ya que en este momento es el municipio más endeudado del país.

Como diputado federal, en todo momento me opuse a las reformas estructurales del presidente Peña Nieto porque, desde nuestra perspectiva, lejos de resolver los problemas económicos y sociales del país nos estarían encaminando a una crisis. Los resultados de todos conocidos son catastróficos.

Denunciar lo que hace mal el gobierno es nuestra obligación como ciudadanos y más si uno tiene una responsabilidad pública. Al concluir mi función como diputado federal me cabe la satisfacción de jamás haber dejado de señalar todo lo que a mi juicio constituye una amenaza para la Nación.