Por Jorge Barreto
Anunció Ebrard con todo orgullo que el Tmec no se elimina pero estará sujeto a revisión cada año.
Pregunta: ¿Qué esperaban con la falta de entrega de los solicitados de Sinaloa? ¿La protección de estos delincuentes por ser “amigos”?
Esto es algo así como un condenado a muerte pero cada año se le puede retrasar la ejecución otros 12 meses.
Pregunta: ¿Quién será el valiente que invierta cientos de millones de dólares?, con una estrategia de recuperación en más de 7 u 8 años, nunca pensará en México, por el riesgo de incertidumbre fiscal, legislativa y laboral cambiante cada año, tanto en nuestro país como con nuestro vecino y el Tmec, variable como sopla el viento.
Las empresas que vendrán serán de tamaño mediano y pequeño, jugándose su futuro a sabiendas que podrá cambiar cada año.
No obstante esta situación y tomando como ejemplo Tijuana, Baja California, no ha existido ninguna promoción industrial estructurada porque al alcalde ya le urgía irse para competir por la gubernatura del estado, abandonando sus obligaciones, fuera de recoger la basura y preocuparse de la seguridad que es lo único que presume y que son sus obligaciones básicas, porque ya le gustó el glamour del poder y las suburbans.
Y a la gobernadora lo que le preocupa es salvar el pellejo de ir a la cárcel por las graves acusaciones de liga con el narco, que ya es noticia nacional desde hace buen tiempo, a nivel nacional.
El secretario de economía insiste que todo “va bien”, negando el cierre de empresas, pérdida de empleos y caída severa de inversiones.
Con estos personajes, ¿se podrá creer que existe preocupación por Tijuana y por el estado o sólo van pateando el bote?
Si a eso le agregamos la dificultad de permisos, falta de renovación del Tmec por 16 años más, falta de dotación de energía eléctrica de CFE en forma ágil, problemas de servicios y conflictos viales sin solución, peor tantito.
Pero aún con todos estos obstáculos Tijuana sigue un derrotero de ser la ciudad más importante de la frontera, con su desarrollo gastronómico y habitacional, que es un plus para inversionistas más nuestra vecindad con San Diego, formando una zona económica respetable con la influencia de los dos países.
Hablen con la verdad, carajo, nada ganan con engañar suponiendo que las gentes pensantes se van a tragar sus mentiras.
Cuando existe un problema tan evidente no puede taparse, sino solucionarlo conjuntamente con las fuerzas vivas del estado, y resolverlo. “Vamos cuesta arriba, pero no nos arrugamos”.








































