¿Vale la pena?

Por Jorge Alberto Gutiérrez Topete

Hasta el 30 de Noviembre de 2007, su servidor tenía una huella pública muy pequeña. El día siguiente, iniciaría para mí una oportunidad interesante para, desde el XIX Ayuntamiento de Tijuana formar parte del equipo trabajo del Administrador de la Ciudad y al mismo tiempo del Alcalde. Mi única experiencia similar previa fue cuando participé durante casi 5 años como responsable de Obras e Instalaciones de la UABC en Tijuana y Tecate, durante el inicio de mi carrera profesional. Al terminar ahí pasé los siguientes 15 años en la iniciativa privada; luego, todo el periodo del XIX Ayuntamiento como servidor público y los últimos 7 de nuevo en mi práctica profesional.

A partir de que redes sociales como Facebook se hicieron más populares, ahí encontré -como muchos de mi generación- un espacio virtual donde me reencontré con viejos amigos y conocidos de toda la vida. Tengo la fortuna de contar muchos amigos -y algunos enemigos- con los que a través de estos últimos años hemos convivido en el espacio virtual, me he puesto al tanto de la vida, logros, proyectos y opiniones de todos estos amigos con los que me había desconectado y al mismo tiempo se enteraron sobre mí. 

Además de todo lo anterior, y como bien saben quienes me conocen bien, no tengo miedo expresar mi muy personal opinión. Esto, por accidente sirvió para que mi amiga Elia Manjarrez me invitara a participar de relevo con Uniradio en el programa de opinión Perspectivas, para luego ser invitado permanentemente y después  tener un espacio editorial en el noticiero del medio día con Alberto Elenes y Alejandra Gaxiola. Además, mi también amigo y colega ex colaborador de perspectivas y ahora Director de Comunicación Social del Ayuntamiento Moi Márquez me invitó y acepté, a escribir una columna de opinión en InfoBaja. Esta exposición -o sobre exposición- publica y la gran oportunidad y responsabilidad que representa al exponer lo que sé, pienso o creo sobre primordialmente los asuntos que afectan la vida cotidiana de los residentes de esta región, la he realizado con la intención de abrir el diálogo ciudadano, debatir ideas o exponer puntos de vista casi siempre acompañados de una propuesta o posible solución. Intento hacerlo respetuosamente, sin juzgar y condenar a nadie (casi siempre).

Al mismo tiempo, he participado en organizaciones como el Consejo de Desarrollo Económico y ahora en la formación del Consejo Urbano de Tijuana, donde he tenido la oportunidad de intentar empujar temas relevantes para la ciudad como son la Movilidad Urbana, Desarrollo Urbano y su relación con el Desarrollo Económico de la región. 

Esta intensa actividad y el conocimiento de primera mano de cómo funciona -o cómo no funciona- el gobierno, la difícil labor que tienen los medios de comunicación, además de entender la complejidad con la que funcionan los organismos empresariales y como estos interactúan con nuestras autoridades y pocas veces son efectivamente escuchados, me parece difícil ser optimista y continuar. Ya no creo saber si realmente vale la pena el esfuerzo personal por seguir ahí, por participar y opinar. Termino entendiendo a la mayoría silenciosa que prefiere sacar adelante lo propio y dejar las cosas pasar. Son momentos de reflexión, donde en ocasiones quisiera regresar el tiempo al 30 de Noviembre de 2007 y tomar otra decisión.