Urbanización inclusiva: ciudades universales y accesibles

Por Cinthya Paz Rodríguez

A través de la historia de la humanidad el hombre se ha trasladado de un lugar a otro, por la búsqueda de cobijo, alimentación, salud, seguridad, que le proporcionen un estado de bienestar, donde las condiciones de su entorno sean adecuadas y faciliten su supervivencia y desarrollo humano. La accesibilidad es una cualidad de las ciudades para adaptarse a las necesidades de las personas y brindar las condiciones necesarias para el fácil acceso a aquellas en situación de vulnerabilidad, las mujeres, los niños y las niñas, personas con discapacidad, personas de edad, en dónde el desarrollo urbano inclusivo tiene la facultad de convertir vidas porque se considera a toda la sociedad sin distinciones.

La Nueva Agenda Urbana 2016 de la Unesco indica que, en la mitad del siglo XXI, cuatro de cada cinco personas vivirán en las ciudades. Dicha tendencia, advierte la necesidad de una urbanización sustentable como el reto a considerar por la planificación estratégica de las ciudades, para crear nuevos modelos territoriales a alcanzar de asentamientos humanos inclusivos, seguros y resilientes como lo refiere la Agenda 2030 en el objetivo de desarrollo sostenible número once sobre el acceso universal a sistemas de transporte seguros, zonas verdes y espacios públicos asequibles para toda la población.

Las ciudades deben evolucionar hacia el diseño universal con criterios de asegurar el acceso igualitario y pleno uso de servicios en el transporte, la tecnología, instalaciones de pisos, pavimentos y guías táctiles, escaleras, aceras y cruceros, elevadores, estacionamientos, señalización, para crear esas condiciones de accesibilidad en el entorno inmediato, el hábitat, las construcciones arquitectónicas, el espacio público y privado a través de especificaciones y consideraciones antropométricas con la finalidad de que el fácil acceso al equipamiento, mobiliario e infraestructura urbana brinde ambientes de movilidad diversos.

Ciudades europeas como Chester, Inglaterra, poseen adecuaciones turísticas a favor de población con discapacidad; Göteborg, Suiza, desarrolla inventario de edificios y espacios públicos para medir a través de indicadores y bases de información donde la ciudadanía puede consultar que edificios públicos presentan características de inclusión urbana.

México cuenta con una playa incluyente para personas con discapacidad y adultos mayores en el pueblo de Cuastecomates, Cihuatlán, Jalisco. En nuestro país, existe una producción de manuales de accesibilidad y escritos de recomendaciones, que surgen por iniciativas aisladas frente a la falta de un marco federal integrador. Entre ellos, la Norma Oficial Mexicana específica para edificaciones especializadas en salud de representación obligatoria y la Ley para la integración de las personas con discapacidad del Distrito Federal. Si bien existe un incipiente marco legal su aplicación se reduce a edificaciones de manera aislada y aún estamos lejos de alcanzar el objetivo de un país con ciudades accesibles.

La Zona Metropolitana de Tijuana, Rosarito y Tecate brinda la oportunidad a los agentes clave de la planificación y gestión urbana de todos los niveles de actuación: gobierno, academia, sector privado y sociedad a colaborar en proyectos estratégicos, interdisciplinarios, transversales hacia una urbanización inclusiva de las ciudades metropolitanas, universales y accesibles que habitamos.