Uno solo son muchos

Por Héctor Fernando Guerrero Rodríguez

Es innegable que los accidentes pueden ocurrir en el momento menos predecible y en el lugar menos esperado. Muchos de ellos se deben a hechos fortuitos, es decir que a nadie se le podría imputar su origen. Pero también está fuera de cuestionamiento que un número importante de ellos suceden porque alguien o algunos hicieron algo que no deberían hacer o alguien o algunos no hicieron algo que deberían hacer. En otras palabras, debido a una negligencia de alguien o de algunos.

La industria de manufactura en específico a lo largo de su existencia en Tijuana no ha estado exenta de pasar por accidentes, algunos por faltas de medidas de seguridad, pero algunos otros por descuido del trabajador que no respeta las medidas establecidas para salvaguardar su integridad física.

Obviamente, también ha habido situaciones que nadie hubiera podido anticipar. Lo que está fuera de duda que es que a través de las décadas en la que este noble sector ha generado cientos de miles de empleos directos e indirectos ha ido madurando desde una óptica de seguridad laboral. No necesariamente porque nuestra legislación haya sido la más avanzada o porque nuestras autoridades en este rubro sean las más eficientes o incluso impolutas, sino porque muchas de las plantas establecidas en esta región dependen de un corporativo en el extranjero, en el cual suele haber un seguimiento más puntual de las medidas de seguridad bajo el lente de las legislaciones que les son aplicables en su país de origen, que suelen ser más estrictas.

De acuerdo al IMSS se identifican por lo menos doce condiciones que califica como peligrosas o actos inseguros. Entre ellas están los métodos de trabajo incorrectos, defectos en equipos, maquinarias, herramientas o instalaciones, colocación incorrecta de materiales, deficiente mantenimiento a las instalaciones, falta de orden y limpieza, provocación de situaciones de riesgo, uso inapropiado de las manos u otras partes del cuerpo, operar equipos sin autorización, limpieza de maquinaria en movimiento y finalmente no usar el equipo de protección personal.

En base a lo anterior y a políticas establecidas por las mismas empresas es que la mayoría de los centros de trabajo busca construir una cultura de prevención haciendo lo necesario para evitar cualquiera de los riesgos identificados por las autoridades.

Pero con todo y todo, algo sigue estando fuera del radar de las empresas en Baja California en materia de seguridad del trabajador. Ya que, de acuerdo a El Imparcial, la STPS indica que en los primeros 10 meses del 2022 se atendieron más de cuatro mil incidentes. De los cuales un 40% pertenecen a Tijuana y de ahí, el 68% de ellos ocurrieron en la industria manufacturera.

Recientemente un par de accidentes impactaron a nuestra ciudad, pero en lo particular a la industria manufacturera. En uno de ellos se reportó que el trabajador maniobraba con un montacargas cuando un contenedor le cayo encima lo que provocó que este perdiera la vida.

En el otro accidente sucedido en una empresa distinta otro trabajador perdió ambos brazos cuando operaba una prensadora de metal. Ambos hechos lamentables que preocupan a la comunidad en general y obligan a todas las empresas a revisar urgentemente sus condiciones de trabajo, medidas de seguridad y la efectividad de su cultura de prevención, ya que ninguno de los accidentes fueron cosa menor. No podemos caer en la insensibilidad de creer que “afortunadamente” son pocos.

Un sólo accidente donde alguien pierda sus dos brazos y quede incapacitado de por vida son muchos. Un sólo accidente donde alguien pierda la vida son demasiados. Urge que la comunidad de la manufactura apoyados por las áreas de Recursos Humanos y Seguridad e Higiene nos enfoquemos en lo importante, en lo urgente, pero con la empatía y sensibilidad apropiada.