¡Unámonos a la brigada!

Por Maru Lozano Carbonell

De repente en plena noche vieja mi patio inundado de aguas negras.

Mi vecino se acerca porque una parte de su casa fue inundada también y pensaba que procedía de la mía. Resultó ser un atasco del pozo de visita que él tenía junto a su casa y yo en otro pequeño, debajo de la mía. Nunca hubiera imaginado que pasara por ahí algo así. No invadí, así se nos entregó hace más de 30 años y al golpear el piso de un cuartito en exteriores, para mi sorpresa se descubrió la plancha redonda de cemento que tapaba dicho pozo.

Un pozo de visita es una infraestructura urbana que permite el acceso desde la superficie, a diversas instalaciones subterráneas de servicios públicos, tuberías de sistemas de alcantarillado, etc. Imagínate, un vecino que tenemos no permitía el acceso al otro pozo de visita desde el cual se tenía que trabajar.

Admiro el trabajo de la CESPT, quien logró entrar y trabajar como pudo; aplausos de pie al supervisor Sergio Carrillo y su Brigada de Alcantarillado Sanitario del Sector Paraíso porque hasta adentro del pozo, infestado y tapado con todo lo que te puedas imaginar, pudieron desazolvar.

Más de ocho horas continuas de trabajo incómodo, sucio, difícil y sin parar. Ojalá todos hiciéramos las cosas de tal modo que los trabajadores pudieran ejercer como se debe. No es justo que los ciudadanos tapemos los drenajes con basura, sólidos como envases, trapos, bolsas, colillas de cigarros, cajas y un sinfín de desechos.

Si bien la infraestructura de los pluviales está a cargo del ayuntamiento, en ocasiones, todo lo que se arroja de residuos llega a la red de la paraestatal, imagínate el relajo.

No es justo que de repente un trabajador requiera tener acceso a un pozo de visita y a lo mejor estuviera invadido, el propietario de la vivienda no le permita el acceso, se les pongan al brinco y luego nos quejemos que el gobierno no hace nada para que su pueblo no se inunde o colapse.

Las alcantarillas, deberían encontrarse en los cruceros de las calles no en los garajes de las casas que invaden, tapan con bardas y ¡hasta construyen! La CESPT tiene camiones bárbaros para destapar en minutos, pero si no pueden entrar porque ciertos propietarios se ponen rebeldes y se tiene que buscar otra manera de acercarse con otras herramientas de trabajo, tarde será.

La coqueta Tijuana esconde bajo invasiones, la infraestructura urbana que se necesita libre.

Ojalá nuestro ayuntamiento no proporcionara permisos de construcción así nada más, y que de veras supervisaran las obras, porque luego las constructoras “vuelan” y al entregar a la CESPT, se vuelven locos.

Sería excelente mostrar a todos los que viven en casa en dónde se encuentran las llaves de paso, explicar qué son, cómo cerrarlas, ubicar los pozos de visita de nuestra calle y conocer nuestro sistema. No esperar a que todo huela feo, se inunde o se derrumbe. De por sí, Tijuana es frágil y nosotros, pavorosamente le estamos cargando la mano.

Me avergonzó ver que algunos vecinos que obstaculizaban las labores eran un tanto agresivos ante la buena y noble disposición de los trabajadores que invirtieron mucho tiempo explicando y convenciendo para que todo pudiera fluir.  ¡Más conciencia todos y unámonos a la brigada!