Una terraza también nos hace divagar

Por Ana Celia Pérez Jiménez

En estos tiempos tan diferentes pero ya nuestros, porque ya lo son, a veces siento que saldrán nuevas ecuaciones de todo esto, una suma final de todo lo que hemos estado viviendo, los cambios, el escenario nuevo que se va presentando día con día y tenemos que atravesar. Pero nunca iguales, todos de este año saldremos tan distintos de como lo comenzamos y unos sencillamente no lo harán, pero cargaremos desde ahora con el recuerdo de ellos, porque es algo que admito si quiero cargar.

Estos tiempos nos han recordado que podemos perderlo a todo y a todos en cualquier momento, no hay un destino planeado, unas cartas que nos pueda decir qué vendrá y de qué forma. Ya puedo ver el cambio en mucho, muchos que han tomado lo mejor y lo peor de estos tiempos limitantes y cambiantes. Ya que no todos seremos a pesar de esto y con esto mejores personas, y otros sí lo serán pero eso ya es respecto de dónde venimos, la mentalidad y el grado de dolor que hemos experimentado cada quien en singular por la vida, porque es claro que todos tenemos una experiencia individual de ella y también valida.

Ahora me retracto y ya no sé si espero ver el gran resultado de esta suma de sucesos, porque no sé si lo haré, sería soberbio asegurar mi presencia en algún futuro, pero sé que se vendrá todo, variantes y modificaciones en nuestras relación en cómo vemos el mundo incluso a nosotros mismos y al próximo.

Los cambios son esos cambios, nos mueven en distintas formas y ángulos, por lo cual es bueno sacar tanto en esta mudanza, todo aquello que nunca usamos y vamos cargando pienso yo, así como el rencor, el perdón no escuchado, las palabras hirientes, todo eso que pensamos que algún día nos darán el argumento ganador, pero siento que en estos tiempos ya ha cambiado el significado de ganar, el significado de ser feliz, el significado de ser afortunados y de eso que siempre expresamos en el “tenerlo todo” creo que algo de lo frívolo y monetario se ha evaporado de todo ello.

Entonces volvemos al punto de que siempre el mundo cambiará y lo hace, lo ejecuta como parte de su propio balance absoluto entre lo que debe y es, entre el bien y el mal, entre nosotros y ellos. Obviamente todos tendremos puntos de vista distintos, no estamos sentados en los mismos lugares y es bueno contemplar todos los ángulos como un todo, como el mundo observándose a sí mismo, la vida siendo vida.