Una propuesta alterna

Por Manuel Alejandro Flores

Una propuesta alterna: Trabajar desde la reconciliación y la solidaridad para alcanzar la paz y la justicia en México.

Terminadas las campañas políticas, todo vuelto a la normalidad cotidiana, hay muchas reflexiones que me gustaría compartir con ustedes, desde la experiencia de campaña vivida del 4 de abril al 6 de junio pasado:

El arraigo de Morena en la comunidad es real. Su estructura electoral es “old style”, están en el gobierno y despliegan en cada sección, alrededor de cada casilla su estructura, sus movilizadores. Para ganarles hay que construir una estructura alterna un año antes de la siguiente elección. Quien quiera ganar un distrito, la alcaldía o la presidencia de la república deberá tener esta capacidad.

La gente le sigue creyendo a López Obrador. En algunos lugares donde la oposición ganó, señalan que lo importante fue no engancharse con el tema AMLO, sino en su propuesta alternativa. No atacando al presidente por sus dichos y hechos, sino enfocándose incluso en trabajar en equipo con él en aquellas cosas que le preocupan a la gente, especialmente su pensión en el caso de las personas de la tercera edad.

Lo que dice AMLO divide y funciona electoralmente. Morena fue el gran ganador del 6 de junio, más Estados de la república, mayoría en el Congreso Federal con sus aliados. Pero si funciona es porque es real. Aunque nos duela. Es muy fácil esconderse en el mundo de nuestros grupos acomodados. Hay mucha gente pobre, hay muchas necesidades en las colonias. Mientras muchas colonias se siguen amurallando para evitar el contacto con la realidad, otras tantas viven con los olores fétidos del drenaje, la falta de iluminación o de piso firme en sus casas (esto en Tijuana, no vayan a pensar que estoy hablando de Chiapas o Oaxaca). Mientras las clases acomodadas y medias sigamos viviendo como si esa realidad no existiera, el encono crecerá, pero si logramos gestos solidarios sencillos y encuentro con estas realidades lograremos la reconciliación que tanto le preocupa al presidente. Porque una vez reconciliados, el discurso divisionista no puede prevalecer.

Y ¿qué es un gesto solidario? Es tu tiempo y una parte de tu dinero. Imagínate si movemos a algunos estudiantes de derecho a promover amparos para que se arregle el parque de la colonia “X”. O qué tal si hacemos un día de levantamientos de necesidades en la colonia “Y” y nos ponemos a mover nuestras relaciones para resolver broncas concretas. Qué tal si lo vecinos de la “Chapu” o de “Hacienda”, fueran un domingo para limpiar un lote baldío de la “Piedrera” o el “Cañón Oasis” junto a esos vecinos. Es salir de nosotros mismos venciendo ese “a mí no me toca” o ese “y yo por qué” …no atender esta agenda solidaria es escupir al cielo. Los altos índices de violencia y las más graves injusticias se gestan en sociedades enconadas y clasistas.

Liderazgo. Para activar esta agenda que rompa con ese discursito llanero del presidente de México lo único que se necesita es liderazgo. Ponernos al frente de una agenda estratégica en ese orden. Organizar a la sociedad y propiciar esta reflexión que mueva al que más tiene en favor del que menos tiene. Sin el gobierno de por medio. Si hacemos esto de cara a los próximos tres años, les aseguro que Morena ya no tendrá justificación en sí misma. Su existencia se verá reducida a una narrativa superada por la misma sociedad. Ahí es donde debemos trabajar sin esperar un nuevo caudillo que venga a resolver nuestros problemas. Si realmente amamos a nuestro país, es amarlo completo, con sus riquezas y flaquezas, con sus virtudes y defectos.