Una de las claves del éxito

Por Jorge Ojeda

Todavía escapa a mi comprensión qué cosa evita que las personas dediquen el ciento por ciento de su tiempo a realizar aquello que los apasiona. A lo largo de mi carrera he conocido gente que ha consagrado su vida a un trabajo práctico, pero que, desafortunadamente, no satisface sus necesidades más espirituales. Labrarse un camino en el mundo laboral y obtener un buen empleo es uno de los logros más loables e históricamente exigidos. Pero siendo la búsqueda de la felicidad un instinto irrefrenable en nosotros, y puesto que pasamos la mayor parte de nuestras vidas trabajando, considero que es responsabilidad de todos y de suma importancia identificar lo que nos apasiona y dedicarnos a ello.


Posterior a la crisis financiera del 2008, el número de emprendedores en nuestro país ha ido en aumento. Esto sería una excelente noticia si no fuera por las abrumadoras estadísticas que indican que, en promedio, el 75% de los nuevos negocios fracasa antes de los dos años, y el 90% de ellos no llega a los diez. Las razones, por supuesto, son muchas y muy distintas, pero estoy convencido de que podrían resumirse esencialmente a una. Verán: cualquier persona puede crear un negocio. No hay nada más sencillo en este mundo. El verdadero reto consiste en mantenerlo a flote y hacerlo crecer. Nos es fácil imaginar, cuando vemos a una persona autorealizada, el placer y la tremenda satisfacción que debe sentir. Pero en el mundo del emprendedurismo hay tantas pegas y dificultades… que en realidad no resulta extraño que muchos tiren la toalla. Según me parece, es la pasión —y el compromiso con nuestra pasión— aquello que nos permite seguir el camino que hemos elegido.


Las posibilidades de triunfar en el mercado son pocas, ciertamente. Y también es verdad que hay empresas con mayor rentabilidad que otras. Uno de los errores más comunes entre los emprendedores es el de inclinarse, no sin cierta razón, por el proyecto más viable.

Desafortunadamente, muchas veces aquello que nos apasiona no es lo que mejores ingresos genera. No todos pueden tener el negocio ideal y que produzca, al mismo tiempo, los ingresos ideales, pero los invito a reflexionar cuál de las dos cosas prefieren.


Los empresarios más apasionados están impulsados por algo mucho más grande que el dinero: por la idea de llevar una vida plena y satisfactoria. Y voy a contarles un pequeño secreto: las personas prefieren a los que se apasionan por su trabajo. Es decir, ni siquiera es necesario que emprendas un negocio, pero sí es imprescindible que te dediques a lo que más te gusta, y que lo hagas de la mejor manera posible. Un boxeador, por ejemplo, se levanta pensando en la pelea, desayuna pensando en la pelea, entrena pensando en la pelea y se va a la cama con el mismo pensamiento. ¡No te imaginas la diferencia que hay —a pesar de los golpes— en la vida de una persona cuando se dedica a lo que le apasiona! Ese, si me preguntan a mí, es el mayor éxito al que debemos aspirar: vivir plena y apasionadamente nuestros sueños.

El autor es empresario, CEO de Grupo Aries