Una carta, una casa

Por Ana Celia Pérez Jiménez

Hoy la sentí, hoy sentí como mis pasos andaban en ella, descalzos y sin miedo con toda la planta del pie; anduve por su madera, su piso de la cocina siempre frío. Me recargué en sus paredes altas, pálidas y algunas con cicatrices de humedad. Entré por los cuartos vacíos, esos que tienen historias que nadie ya escucha, con ropa vieja y fuera de temporada; con arreglos de otros colores, otras personas y me di cuenta, que mi casa también se ha sentido por mucho tiempo sola. Antes éramos tantos, con gritos, música, pleitos y cantos; y ahora encierra a cuatro adultos, que a veces entre nosotros rebotamos.

Las ventanas de la casa crujen, y me mantienen distraída, no logro concentrarme mucho; es como si ella también quisiera que la escuchara, cuando yo traigo mi propio mensaje por aclarar o nada, pero quiero estar a solas y esta casa no me deja. Es una casa viva, algo vieja y de mañas. Cuando llueve fuera por envidia quiere como que nos llueva dentro y por coraje nos llora un poco, por algunas goteras del candelabro de la sala, cree que es discreta pero ya todos nos dimos cuenta.

Mueve las cosas de lugar, se acomoda a su antojo, como si tuviera carácter propio. El otro día se comió un escalón y terminé en el suelo con mi taza de café y mis dos galletas en la mano molidas, supongo que ha de haber soltado la carcajada, porque después de eso la sentí quieta y yo con un dolor de piernas y codos que me duró varios días. Pero debo de admitir que me hace sentir acogida y cómoda, cuando prendo y subo el volumen algunas melodías, pienso que lo clásico es algo de ella, la siento iluminada por las paredes y hasta resonante, como si quisiera que me inspirara y escribiera más alto y más fuerte, como una madre orgullosa, que a veces me reprende.

Hoy no está siendo ignorada, hoy veo cada una de sus curvas, sus formas, las sombras como la recorren, mis partes favoritas que casi siempre es cuando fijo mi mirada hacia sus cielos. La habito y me habita, ahora que tengo y me sobra por lo pronto algo de tiempo. Ella me recuerda a alguien, pero estos son pensamientos que debo deliberar a solas.