Un trío de mucha acción

Por El Recomendador

Denominador común: Estos tres filmes presentan las ventajas de que uno se entretenga con la alta violencia. Y por supuesto también las desventajas: Nada importa la calidad del relato en el aspecto artístico y humano. Sólo importa que el gran rudo (a veces también famoso actor violento) pueda lucirse de manera rápida y furiosa, alegando que sólo mata en defensa propia y que lo que más le enternece es la familia. Casi todas las historias repiten lo mismo: Le voy a dar gusto a tus instintos violentos de una manera industrializada para que las peleas y las muertes, las torturas y trucos de computadora que vas a ver exploten sin límites tu capacidad de sorpresa.

  1. Bruce Willis, en Deseo de matar (Death Wish). El personaje es un médico de emergencias de esos que salvan vidas todos los días, pero le matan a su mujer y dejan a su hija en estado de coma del que no se sabe si va a salir o no.

El pobre doctor Kersey, actuado por Bruce, ya no puede dormir y la policía de Chicago está sobresaturada y pasmada. ¿Qué puede suceder entonces? Bueno, tiene que ser algo muy fuerte e interminable.

La crueldad va cocinándose cada vez con más y más ingredientes; ya se sabe, un hilo de araña divide el afán de justicia y la legítima defensa y la venganza. Hay cada vez más víctimas muy muy inocentes que se enfrentan a canallas cada día más crueles.

  1. Liam Neeson actúa como Jimmy en Una noche para sobrevivir (Run All Night). El personaje dejó de trabajar para la mafia hace tiempo, pero ahora tiene que regresar para salvar a su hijo.

Tiene que matar en defensa propia de su hijo al hijo de otro mafioso que lo adoraba. Y se suelta, junto con la balacera, pleitos a mano limpia. Vuelan patadas voladoras y conciliábulos de los malos más malos para asesinar inocentes. Es preciso actuar para evitarlo. Tiernamente el rencor del hijo abandonado se tiene que ir desvaneciendo.

  1. De Bélgica viene la serie El camino de la noche (Into the Night): Porque el sol se ha descompuesto, ahí donde sale se está muriendo toda la humanidad.

Por eso en un vuelo nocturno que inicialmente iba de Bruselas a Moscú un hombre armado hasta los dientes dispara contra el piloto y ya lastimado éste, le exige que vaya hacia el Oeste para huir de la salida del sol.

En la tripulación se presentan handyman, terroristas y toda clase de habilidades para el entretenimiento de quienes acceden a renunciar a toda verosimilitud en nombre de las sorpresas y del suspenso rigurosamente diseñado para ir en un aumento sin límites.

El problema es que también hay que renunciar a la verosimilitud de todo desenlace creíble.  La crítica de Lebratto de Madrid resume lo que ocurre con las películas y series de acción aún si presentan algo entretenido para los confinados del Covid 19: “…algunas series, no dan más de sí, y la fiebre de estirarlas al infinito que parece reinar ahora y desde hace algunos años, sólo puede hacer que una buena premisa se diluya y se envenene”.  En efecto, esto es lo que nos está pasando.